MACRI Y CARRIÓ BUSCAN DEJAR A LAVAGNA PEGADO AL GOBIERNO
Los incipientes, acaso tímidos, gestos que Roberto Lavagna ha decidido exhibir con miras a las elecciones de 2007 han puesto en estado de alerta a Mauricio Macri y Elisa Carrió, los principales opositores a Néstor Kirchner. Aunque a ambos dirigentes los distancia una indisimulable curva ideológica, ayer los unió una misma estrategia política: desde ambos sectores dijeron que los movimientos del ex ministro de Economía son “funcionales” al Gobierno y sostuvieron que su posible candidatura “no es una preocupación”.
En forma categórica, Macri negó en diálogo con Clarín que la posibilidad de que Lavagna decida competir por el sillón presidencial altere en algo los planes de su partido. “Lavagna es un kirchnerista moderado. No me preocupa”, aseguró. Y no descartó que las críticas que partieron desde hombres afines al Gobierno hacia Lavagna formen parte de una jugada del oficialismo. “Los ultrakirchneristas alguna vez le pegaron a Scioli y luego siguieron juntos”, comparó.
En el ARI de Elisa Carrió —la primera que lanzó oficialmente su candidatura presidencial el sábado en Mendoza— la sensación es similar, aunque sólo hablaron las segundas líneas: ante un llamado de Clarín, la fundadora del ARI optó, esta vez, por el silencio. Eso, a pesar de que venía tratando de embarrar la imagen de Lavagna con el argumento de que su eventual postulación era “un tema de Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín”.
Quien sí habló fue el presidente del bloque de diputados del ARI, Eduardo Macaluse: “Puede volver a darse un enfrentamiento artificial entre grupos del PJ que después se terminan uniendo”, afirmó.
“Es una disputa interna que en algún lugar puede ser funcional al Gobierno”, agregó Macaluse. La otra mirada del diputado de centroizquierda apunta a que la instalación del economista como virtual candidato para enfrentar a Kirchner parte de “grupos de poder económico”.
Con palabras casi idénticas, en el seno del macrismo calificaban ayer los últimos pasos del ex ministro como una puesta en escena “funcional al Gobierno”. Es decir, los funcionarios y dirigentes que tienen mejor llegada con el diputado del PRO sostenían que los movimientos de Lavagna no son más que “un amague para ver quién se tira a la pileta”.
“Entre Lavagna y Kirchner hay matices, pero ambos representan el oficialismo”, insistió Macri. El referente del centroderecha dice estar convencido de que la alternativa al poder kirchnerista debe contemplar una mirada bien diferente. En pocas palabras: aunque no lo exprese, supone que en el momento que el electorado apueste por un cambio no lo hará por alguien que “hasta hace unos meses festejaba los índices económicos con el Presidente”.
Con ese pensamiento de fondo, Compromiso para el Cambio, lanzará mañana en Córdoba el partido a nivel nacional. Macri juega a dos puntas: mira de reojo a la Ciudad mientras planifica recorrer el país de punta a punta. En los últimos días pasó, en menos de 48 horas, de caminar Tierra del Fuego a reunirse con vecinos de Lomas de Zamora.
En cambio, en el ARI se jactan de tener las ideas más ordenadas. “Nosotros no especulamos”, sostienen los incondicionales de Carrió. Y aclaran que sólo están metidos de lleno en difundir las tres iniciativas de campaña: la redistribución del ingreso y la riqueza, el respeto por las instituciones y la firma de un contrato moral que, incluso, podrían abarcar a otras fuerzas políticas con las que, dicen, no harán alianzas.
“El pacto Duhalde-Alfonsín tenía una referencia: la candidatura de Lavagna”, opinó a este diario la diputada Elsa Quiroz, en línea con los dichos de su jefa política. Y lanzó una frase, que podría ser el eje del discurso que adoptaría Carrió en caso de que Lavagna sea uno de los rivales. “No nos preocupa lo que haga Kirchner ni Lavagna. Representan los mismos intereses”, indicó.
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