MADRE E HIJO SECUESTRADOS POR UNA DEUDA DE DROGAS
Una mujer y su hijito estuvieron secuestrados dos días por delincuentes que actuaron vestidos con uniformes policiales, que los atraparon para cobrar una deuda por un cargamento de cocaína, contraída por un familiar de las víctimas, actualmente preso.
Tras el pago de 2000 pesos de rescate, la mujer y el niño de cuatro años fueron liberados sanos y salvos, y la Policía Federal detuvo a cinco sospechosos.
El fiscal federal Eduardo Taiano intentaba determinar hoy si alguno de los cinco detenidos es policía o integra alguna fuerza de seguridad.
La sospecha es que la banda vestía chalecos antibalas similares a los de la policía bonaerense para “moverse con impunidad y no despertar sospechas”.
Sin embargo, los investigadores también poseen algunas escuchas telefónicas entre los detenidos y otros hombres que serían miembros de la Bonaerense.
Por el caso aún hay dos personas prófugas, por lo que los investigadores se aprestaban a realizar algunos allanamientos.
Entre hoy y mañana los detenidos serán indagados por el delito de “secuestro extorsivo”, el cual prevé penas de hasta 20 años de cárcel.
Por encargo
La principal hipótesis del caso es que los secuestradores buscaban al padrastro de la mujer para cobrarle una deuda por un cargamento de cocaína y, como no lo encontraron, decidieron secuestrarla a ella.
Lo que ignoraban los secuestradores fue que al momento de actuar, el hombre que buscaban estaba preso en una cárcel de Jujuy a raíz de una causa que se le sigue por comercialización de drogas, contaron las fuentes a Télam.
Los secuestradores habían pedido 30 mil pesos y cinco kilos de cocaína como rescate, no obstante lo cual las liberaciones de las víctimas se concretaron tras el pago de 2000 pesos.
El episodio se inició el domingo a la madrugada cuando al menos seis hombres vestidos con chalecos antibalas con la inscripción Policía Bonaerense, irrumpieron armados en una casa ubicada en el partido bonaerense de Lomas de Zamora.
En el lugar se encontraban una mujer, su marido y un hijo de cuatro años, todos de nacionalidad boliviana, cuyas identidades se mantienen en reserva.
“Queremos la merca”
Al grito de “queremos la merca” (por la cocaína), los delincuentes amenazaron a la mujer y le preguntaron por su padrastro, a quien acusaban de deberles cinco kilos de cocaína.
La mujer le informó al grupo que el hombre estaba detenido en una cárcel de Jujuy, por lo que la banda decidió cambiar de planes. Entonces secuestró a la mujer y a su hijo, y horas después empezó a llamar por teléfono al marido de la víctima para exigir el pago de un rescate de 30 mil pesos.
Ante la posibilidad de que los secuestradores fueran policías de la Bonaerense, tal como indicaban los chalecos antibalas, el hombre decidió denunciar el caso en la fiscalía federal a cargo de Eduardo Taiano, y no en una comisaría provincial.
Entonces Taiano dio intervención en el caso a la División Secuestros Extorsivos de la Policía Federal.
En el Puente de la Noria
El lunes a la noche, tras dos días de negociaciones, la banda aceptó liberar a las víctimas a cambio de un rescate de 2000 pesos.
Para eso pactaron que la entrega del rescate se concretara en un punto cercano al Puente de la Noria, en Valentín Alsina, partido bonaerense de Lanús.
Una vez que los secuestradores cobraron el rescate, las víctimas fueron liberadas ilesas en una parada de colectivos de Osorio y La Ribera de Lanús.
Con las víctimas a salvo, los policías federales detectaron un aguantadero donde se ocultaba parte de la banda y lo allanaron.
En el procedimiento fueron detenidos cinco sospechosos y se secuestraron armas de grueso calibre y teléfonos celulares, pero según fuentes de la investigación, no se hallaron ropas policiales.
Ante los investigadores la mujer secuestrada declaró que durante el cautiverio la tuvieron vendada, y no la sometieron a tormentos. “Lo más violento lo sufrí cuando me secuestraron”, dijo. (Télam).
No es el primer caso
El secuestro de una madre y su hijo por una deuda del narcotráfico no es el primero que se detecta en el mundo de la droga.
Los “narcosecuestros” son frecuentes entre bandas de traficantes rivales que se disputan territorios en el conurbano bonaerense, en episodios en los cuales los líderes suelen ser privados de la libertad y por su liberación se exigen armas y droga.
Uno de los pocos casos que llegaron a la Justicia es el de Leopoldo Andrada, padre de un narco del noroeste del conurbano por el que se pagó la suma récord de 270 mil dólares (más de 800 mil pesos).
Andrada fue capturado el 3 de septiembre del año pasado y la policía siempre vinculó este secuestro con una interna entre bandas de narcotraficantes de la zona noroeste del conurbano.
Es que Claudio Andrada, su hijo, estuvo preso en 1996 por tráfico de drogas.
Por Andrada padre pidieron 800 mil dólares y armas, pero finalmente se entregaron, en dos pagos, 270 mil dólares.
Andrada también fue uno de los secuestrados que trascendió públicamente por haber sufrido la mutilación de un dedo. Tras más dos meses de cautiverio, finalmente fue liberado el 9 de noviembre pasado en San Andrés de Giles.
El otro caso conocido es el de Miguel Angel “Mameluco” Villalba, un delincuente de la Villa 18 de la localidad de Billinghurst, en el partido de San Martín, que fue condenado en febrero pasado a 12 años y medio de prisión por venta de drogas.
Antes de estar preso, “Mameluco” fue el primero de su clan en ser secuestrado y luego fue el turno de su hermano, por quien se pagó como rescate 70 mil pesos y 20 kilos de cocaína, según se constató el juicio oral.
El tercer secuestrado del entorno de “Mameluco” fue el de su contador, quien fue liberado por la policía en Fuerte Apache antes de que se pagaran los 80 mil pesos y 10 kilos de cocaína que pedían de rescate.
El último caso conocido es el de Marcelo Hernández, un ex narcotraficante que cumplió condena y en diciembre pasado fue secuestrado al igual que su hermana de 15 años, en un caso por el que están detenidos cuatro policías acusados de pedirle 60 mil pesos de rescate a cambio de no armarle una nueva causa.
El caso se inició el 15 de diciembre pasado, cuando a poco de Hernández saliera de la cárcel, fue secuestrado y le pidieron que pagara 60 mil pesos, contaron las fuentes.
Durante horas, Hernández fue amenazado para que pagara ese dinero, aunque sólo entregó a sus captores una parte y fue liberado bajo la promesa de que iba a saldar el resto en los días siguientes y con la amenaza de que si no cumplía le iban a “armar” una nueva causa por drogas.
Pero como el hombre no volvió a pagar, cuatro días después, el 19 de diciembre, los mismos policías secuestraron a su hermana de 15 años, a quien mantuvieron cautiva casi 24 horas y golpearon para que el ex narco saldara el resto del dinero convenido.
Por el doble secuestro se encuentran presos y cumpliendo prisión preventiva cuatro policías de la Subdelegación de Investigaciones de San Miguel, entre ellos, quien era su jefe, el subcomisario Néstor Peralta.
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