MADRES DE PRESOS SE ENCADENARON EN ROSARIO PIDIENDO EL TRASLADOS DE SUS HIJOS
Seis madres de reclusos alojados en el pabellón 12 de la cárcel de Coronda se encadenaron ayer frente a la sede local del gobierno santafesino, en Santa Fe al 1900, y amenazaron con iniciar una huelga de hambre y coserse la boca si sus familiares no son trasladados “rápidamente” a Rosario.
Una de las madres contó que el domingo fue a visitar a su hijo y se encontró con que estaba “engomado (aislado)” junto a otros internos, todos oriundos de la ciudad de Rosario. Además, denunció que el pabellón se encontraba todo sucio.
Mediante una carta, las mujeres solicitaron la colaboración de organismos de derechos humanos para que “todo pueda volver a la normalidad”.
Según el escrito, estuvieron aislados entre el 1º y el 3 de mayo, pero cuando salieron ese martes y hubo “problemas entre los internos”, volvieron a aislarlos.
Es por ello que estas seis madres decidieron ayer encadenarse frente a la delegación de Rosario del gobierno de Santa Fe para reclamar el traslado de sus hijos. Una de ellas es Liliana, cuyo hijo está alojado en el pabellón 12, explicó que el domingo vio muy mal a su hijo.
En diálogo con El Ciudadano, la mujer contó que “los chicos están mal, muertos de hambre, no les pasan comida y están tomando agua salada porque no les dan agua dulce”. Además, comentó que los tienen en medio de la mugre ya que ni siquiera los dejan salir a limpiar el pabellón.
“La guardia armada los vive reprimiendo –denunció–, los sacan entre las seis y las siete de la mañana de las celdas, los reprimen, les rompen todo y los vuelven a engomar”, explicó Liliana.
Según la mujer, muchos de los presos que están alojados en el pabellón 12 fueron quienes declararon por la masacre del pasado 11 de abril, cuando 14 reclusos rosarinos fueron asesinados por sus pares santafesinos. “Ellos tienen miedo, pero más que tenerle miedo a los presos, le tienen miedo a los guardiacárceles”, confesó.
Liliana también comentó que varios de los internos de ese pabellón están a punto de iniciar una huelga de hambre si no son atendidos sus reclamos de traslado porque “sus vidas corren peligro”.
La mujeres anunciaron que el próximo viernes viajarán a Coronda para entrevistarse con el interventor del penal y el juez que entiende en la causa, y si no obtienen una respuesta satisfactoria no descartan encadenarse a las puertas de la cárcel, iniciar una huelga de hambre e incluso coserse la boca.
“Nosotras queremos que nos den una respuesta, porque se tiran la pelota unos a otros y mientras tanto no sabemos qué está pasando con nuestros hijos”, dijo.
Por su parte, voceros del Servicio Penitenciario indicaron que los traslados que faltan se irán haciendo a medida que se “desocupen lugares en las comisarías rosarinas”. De todos modos, es una alternativa poco probable.
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