MADRUGADA VIOLENTA: 21 JÓVENES CASI MATAN A GOLPES A UN POLICÍA
El episodio pudo terminar peor. Eran las 5 de la mañana cuando un grupo de 21 jóvenes subió a un colectivo en la zona sur de Rosario. La versión policial habla de desmanes en el micro y de la intervención de un agente de civil que pasaba por el lugar. Al hombre le pegaron dos botellazos en la cabeza (sufrió fractura de cráneo) y patadas en todo el cuerpo. Dos de los jóvenes tuvieron heridas leves de bala y todos, después de ser detenidos, dijeron que en la comisaría recibieron golpes, amenazas y vejaciones.
En medio de la confusión, al policía le arrebataron su arma reglamentaria (una pistola 9 milímetros). Los jóvenes afirman que antes la había usado para disparar contra ellos. Ahora las pericias deberán determinar si disparó el agente o lo hizo otra persona, tal como lo dejó entrever en su testimonio el chofer del colectivo, que dijo haber escuchado detonaciones luego de que el policía fuera bajado del micro y quedara tirado en la calle.
El relato de los jóvenes difiere con el que presentaron las autoridades y, además, aparece como denuncia cuando comentan lo que les sucedió después, al ser detenidos en la localidad de Villa Gobernador Gálvez y conducidos a la comisaría 11ª.
Hablan de abusos, pero hasta anoche no había ninguna presentación formal ante la Justicia.
Los graves incidentes ocurrieron el domingo, tras una fiesta de cumpleaños de la que participaron la mayoría de los detenidos. Veintiún jóvenes (16 son menores) subieron a un colectivo de la línea 142.
De acuerdo con el parte policial, en Lituania y avenida del Rosario el colectivero se negó a seguir porque, dijo, quienes subieron no pagaron.
El agente Rodolfo Ojeda (tiene 21 años e ingresó a la Policía en enero) iba en un auto junto a dos amigos cuando, según contó, advirtió los disturbios y decidió intervenir. Al identificarse, dijo, fue agredido por algunos de los jóve nes: con botellas lo golpearon en la cabeza y, al caer, lo patearon.
Allí las versiones se contradicen. Los jóvenes aseguran que el policía los increpó y les pidió que pagaran el boleto. Y que fueron obligados a abonarlo otra vez. Afirman que el agente exhibió su arma y disparó contra el grupo, hiriendo a dos. Nada dicen de las lesiones que sufrió el policía y de cómo terminó con fractura del hueso temporal y con un ojo comprometido, por lo que debió ser operado dos veces.
Tras la agresión, los amigos del agente llamaron al Comando y a la Patrulla Urbana para que intervinieran. El chofer arrancó, al parecer obligado por los jóvenes.
Luego del episodio, 21 pasajeros —6 son mujeres— fueron detenidos en Villa Gobernador Gálvez y llevados a la comisaría 11ª. Allí comienza la otra historia. Los muchachos y las chicas hablan de abusos y maltratos. Dicen que los obligaron a desnudarse, que amenazaron con violarlos y que los golpearon con cachiporras.
El comisario Javier Pinatti (a cargo de la seccional) negó que eso fuera así y dijo que todos fueron requisados en presencia de un médico policial y que intervino además la División Judiciales.
En el caso de las chicas dijo que fueron revisadas por personal femenino. Comentó que hubo comunicación con los padres (algunos lo desmienten). Además, en su defensa, Pinatti se preguntó: “¿Cómo es posible que digan que fueron golpeados dos días después de ocurridos los hechos?”
Desde Asuntos Internos de la Policía hasta la Secretaría de Derechos Humanos —en esa área dicen que la denuncia de los chicos es creíble— trabajan para establecer lo que pasó en la madrugada del domingo.
A raíz del tema, el gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid, habló de su prédica a favor de los derechos humanos y en contra de los excesos policiales y afirmó que, si se comprueba lo que dicen los jóvenes, no le temblará el pulso para “pasar la escoba todo lo que haya que pasarla y por donde haya que pasarla”.
Ayer, por orden judicial, dos jóvenes seguían con detención domiciliaria. El policía aún estaba internado.
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