MAESTRA DESAPARECIDA: HALLAN UNA BOLSA CON PELOS Y SANGRE
Los seis hermanos y hermanas de la docente desaparecida hace ocho días se organizaron el fin de semana junto a amigos de la familia para colaborar con la Policía en los rastrillajes en búsqueda de rastros de la mujer. De pronto, uno vio algo sospechoso. Era una bolsa que adentro tenía pelos y sangre.
El hallazgo fue el domingo y mientras ayer las pericias intentaban determinar si los rastros son compatibles con los de la docente, la Justicia tucumana realizó nuevas excavaciones en la zona del hallazgo.
Angela Beatriz Betty Argañaraz desapareció tras subir a un auto de alquiler para ir a la escuela donde enseñaba.
Por el caso están detenidas dos ex monjas, a quienes se las acusa de “privación ilegítima de la libertad”. Son Susana Acosta, secretaria de la escuela donde trabajaba Betty, y Nélida Fernández. La Justicia allanó el departamento de la capital provincial donde ambas conviven y el pasado fin de semana excavó el jardín de una casa de fin de semana que poseen en El Cadillal.
El procedimiento de ayer se efectuó en un paraje llamado El Embudo, distante unos 30 kilómetros de San Miguel de Tucumán. En ese lugar, los seis hermanos de Betty —quienes vienen haciendo rastrillajes por su cuenta— habían encontrado el domingo por la tarde la bolsa. Habían descubierto, además, un terreno con tierra removida a unos 1.000 metros de la casa de fin de semana de las detenidas.
La fiscal a cargo del caso, Adriana Giannoni, llegó hasta allí con expertos de la Policía Científica que inspeccionaron el área con perros entrenados a los que antes se les hizo oler ropas de Betty. Recolectaron, para un examen posterior, una servilleta de papel con manchas y un pequeño frasco con restos de una sustancia amarillenta.
También cavaron dos pozos en el sitio con tierra removida y emplearon reactivos químicos para detectar rastros de sangre. Los resultados fueron negativos, según una fuente de la investigación.
Ayer también declaró en la fiscalía Teresa Muruaga, también compañera de Betty en la escuela “Padre Roque Correa”, un establecimiento privado perteneciente a la congregación franciscana. El motivo de la citación a Muruaga fue que los informes de las compañías telefónicas indicaron que mantuvo una conversación con Betty la noche anterior a la desaparición de ésta última.
Anoche, numerosas colegas de Betty, tanto del “Padre Roque” como de otros establecimientos, asistieron a una misa por su aparición en la iglesia de San Francisco.
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