MAITENA: "TENGO GANAS DE PARAR LA PELOTA"
Seis pisos arriba de Callao y Córdoba no se siente el bullicio del tránsito. A un costado de la sala de estar, se abren unas puertas espejadas y aparece Maitena sentada en la cabecera de una larga mesa del living. Mientras firma su último libro, inclina su melena rubia despeinada y me llama con las manos. Hace seis meses que no puede levantar la voz y cuenta cómo fue el día que dejó de hablar: “Empecé a hablar como Flipper (risas). La remé todos los días con la fonoaudióloga, aprendí a respirar de nuevo, fue una rehabilitación jodida. Un médico me dijo que cuando aflojara la cabeza me saldría la voz. No lo hacía desde hace 40 años, siempre me encargué de controlar todo. Cuando pude aflojar me la pasé llorando, por todo lo que nunca había llorado”.
Lucha con un mechón del flequillo que no puede dominar, toma un trago de cerveza y reconoce que el problema que sufrió en las cuerdas vocales le generó un cambio muy profundo: “Me quedé muda para aprender a hablar de nuevo y estoy segura de que con esta nueva voz voy a decir otras cosas, voy a hablar de otra manera. No quiero parecer mística, pero me pasó algo muy importante, fue una paliza emocional”.
Noticias: ¿Mantenés la idea de retirarte durante un año?
Maitena: No sé si un año o cuánto. Bueno, vos como periodista me entendés cuando digo que no aguanto más los cierres de las redacciones. Me rompe los quinotos pensar que los viernes a las dos de la tarde tengo que entregar mi trabajo. Me voy a tomar un tiempo para pensar, tomar distancia de mi trabajo, evaluar qué estoy diciendo y qué quiero decir.
Noticias: ¿Este giro tiene que ver con la crisis de los 40?
Maitena: No creo, tiene que ver más con el momento que estoy viviendo y cuando te pasan las cosas. Hay gente que vive las mismas experiencias a los 30 y otras a los 60. Siempre fui como muy avanzada y por algo me retiro temprano (risas), fui muy precoz.
La precocidad a la que se refiere se manifestó a los 17: mientras sus compañeras de secundaria organizaban el viaje de egresados, ella elegía el nombre del bebé que esperaba y buscaba su primer trabajo. Por todo lo vivido, defiende a rajatabla su decisión de abandonar las redacciones: “Tampoco es tan grave que a los 43 años tenga que parar un poco la pelota”. La dibujante y humorista que tan bien retrata a hombres y mujeres de esta época y sus tics, quiere dejar de pensar compulsivamente, para que las palabras se ordenen y fluyan naturalmente. De alguna manera, el humor fue la contracara de lo que vivió: “Nunca pude dejar de trabajar en mi vida, tuve que hacerlo para pagar las cuentas. En este momento puedo darme el lujo de parar, ¡tengo unas ganas! (risas)”.
Noticias: ¿Cómo imaginás ese paréntesis?
Maitena: Vivo en Uruguay pero me gusta venir acá, ver a mis otros dos hijos, mis amigas o ir a la peluquería. Tampoco me imagino sin producir, pero no quiero volver a tener una relación de dependencia. A veces se transforma en un espacio que hay que llenar con cualquier cosa. No me gustaría publicar todo, preferiría ser más selectiva con mi trabajo, pensar mejor qué quiero decir. Me sentí mal cuando este año hice una historieta sobre una polilla, me dejé llevar por el hecho de tener que entregar algo.
Maitena seguirá trabajando, pero a otro ritmo. Uno puede preguntarse qué cosas hacen reír a una mujer que genera risas en los otros, e inmediatamente ella despeja las dudas al recordar que se rió dos días seguidos al leer la frase que le mandó por mail su amigo Roberto Fontanarrosa: “Decía ¡Señor dame paciencia, pero ya!” (risas).
Noticias: ¿Perdés la paciencia con facilidad?
Maitena: Las rehabilitaciones son muy largas, hubo momentos en que no aguantaba más, todos los días haciendo “ro, ro ro ro”, hay que tener mucha voluntad. La paso bien en general y me río fácil. No soy de tener un humor de excelencia, me encantan los chistes boludos, las guarangadas, cualquier cosa.
En una larga mesa de cuero negro resalta el dibujo de una mujer de cabello naranja en el que anidan dos huevos. Es la misma que ilustra el nuevo libro de Maitena, “Curvas peligrosas”. Cuarenta años atrás, y siendo la menor entre siete hermanos, Maitena Burundarena (hija del ex ministro de Educación) empezó a hacer chistes como una manera de llamar la atención: “Cada uno se defiende como puede. Otros niños son excelentes alumnos, pero no fue mi caso. En mi intento de hacerme visible en una familia tan numerosa hacía reír a todos. Logré destacarme, desde muy chiquita era considerada una niña muy pizpireta, tenía salidas graciosas y era el personaje de la familia”.
Noticias: Hablando de hijos, ¿qué postura tomaste frente a los tuyos respecto a las drogas?
Maitena: No quiero decir cosas y que después me acusen de apología de la droga. Todas las experiencias en la vida sirven, hay gente a la que le gusta más el riesgo que a otras. Pero las drogas son para los que tiene neuronas, el peligro es cuando las consumen gente sin cabeza, porque terminan muy mal enganchados.
Noticias: ¿Y a tus chicos qué les dijiste?
Maitena: Muchas veces las drogas llenan un vacío, tienen que ver con algo interior. Mis hijos no fueron adolescentes conflictuados, ni tienen agujeros interiores como tuve yo, y era algo muy traumático. Además, me gustan mucho la transgresión y la noche. Ahora también me gusta el día, siempre digo que hago todos los turnos (risas). Lo único que no me gusta es dormir.
En efecto, duerme sólo cinco horas y a las ocho está despejada para mirar durante una hora Cartoon Network con su hija de 6 años. Pero su momento ideal es la noche: “Lo que me gusta de la noche es que no corre el reloj, la gente está distendida. Disfruto de hablar con desconocidos y hacerme amiga de la gente”.
Noticias: ¿Te arrepentiste alguna vez de algo?
Maitena: De muchas cosas. No creo en la gente que dice que no hay que arrepentirse de nada. Yo me arrepiento de muchas cosas, pero no te lo voy a decir porque por algo me arrepiento (risas). Sobre todo, de haber lastimado a algunas personas.
Noticias: A la amiga a la que le quitaste el marido, por ejemplo…
Maitena: El otro día nos vimos en un lugar y nos dijimos que podríamos ser amigas de nuevo. Son cosas que pasan, le pueden pasar a cualquiera. No fue una calentura, fue una historia de amor muy importante.
En aquellos años todavía disfrutaba al dibujar. Ahora no le pasa lo mismo: “Es un laburo obsesivo, una página me lleva tres días de ocho horas. Hago decenas de bocetos, estoy en un momento tal de perfeccionismo que mis dibujos ya no son planos. Ojalá pueda dibujar como lo hacía hace 5 o 6 años, con mucha más soltura y frescura. Me divertía más y lo hacia más rápido”. Todavía no entiende qué pasó y trata de buscar una razón: “Tal vez sea el hecho de que me haya ido tan bien, sé que editar mis libros en 30 países debería aflojarme, pero soy hija de la exigencia. A veces pienso ¡qué carajo me importa que me lean los coreanos o los griegos! Hay algo que tiene que ver con eso, la situación se hizo demasiado grande para mí”.
Noticias: ¿Te superó el éxito?
Maitena: No viajo a esos lugares, pero tengo muy arraigado el tema del laburo, la exigencia, eso de ser responsable.
Noticias: ¿Por qué creés que tu humor también atrae a los hombres?
Maitena: Porque hablo de seres humanos, hago mujeres porque soy mujer y porque me salen mucho más lindas que los hombres. La mayoría de las situaciones que planteo podrían vivirlas tanto un hombre como una mujer.
Noticias: ¿Hay alguna sucesora de Maitena? ¿Te gusta alguien?
Maitena: Me cuesta pensar en alguien como sucesor. Me gusta Liniers, que es un chico muy joven. El otro día me pasaron un blog de una chica que hace una página muy linda por internet, todos los días cuelga algo muy bueno.
La programación de la televisión porteña, en cambio, no le parece tan buena: “No entiendo a qué hora ve televisión la gente, porque yo no tengo tiempo. Sólo veo el informativo de la noche antes de irme a dormir. Y, a veces, un poquito a Guinzburg por la mañana”.
Noticias: ¿Qué programas no te gustan?
Maitena: Tinelli no me gusta para nada, tuvo una época buena, con buenos humoristas. ¿Cuál es el criterio para decir que a Tinelli le va muy bien, poner el culo más grande del mundo o utilizar a los chicos? Los chicos en la tele deberían estar prohibidos. En alguna época le hacía los guiones con Gabriela Acher, pero ahora me parece una mierda su programa y el de Susana también. La Bolocco me invitó al suyo, pero no me interesa, porque el menemismo le hizo mucho daño al país y no me divierte ir a hablar de mujeres y zapatos con gente que no me interesa. Me gustan algunas cosas de Cuatro Cabezas y me divierte Pettinato, tiene mucha calle y es muy rápido, como mis personajes de “Curvas peligrosas”.
Noticias: ¿Qué opinás de Luciana Salazar, chica de curvas peligrosas?
Maitena: Me parece que calienta a los remiseros y a los colectiveros. A medida que estoy más grande me cuesta hablar mal de los demás, cada vez estoy más buena. La clase de hombre que me gusta no se calienta con Luciana Salazar. Lo que no quita que no te puedas cagar quince minutos de risa con ella, creo que en la vida hay que saber jugar y divertirse. Si aparece Luciana Salazar vestida de conejita, hasta yo le toco una teta y el culo. Creo que nadie la considera como el símbolo de la mujer, a mi no me interesa.
A Maitena le gusta la gente que tiene calle, como sus colegas Liniers, Rep y el Negro Fontanarrosa, con los que comparte cenas y vinos. “Nos reunimos y hablamos de laburo. El Negro es el más gracioso de todos, no le importa nada. Tomamos unos vinos y hablamos boludeces, pero no son especialmente graciosos. En general, los humoristas son gritones, aburridos y melancólicos. Sin conexión con lo bueno del mundo. No saben divertirse, son bastante hogareños. No es mi caso” (ríe a carcajadas)
Noticias: ¿Le sacaste el jugo a la vida?
Maitena: Sííí. Hasta la cáscara y la semilla, todo. ¡Y el jugo que le voy a sacaaarrrrr! l
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