MALAS COMPAÑÍAS
“Estás ahí todavía. Apurate que me están siguiendo los de la barra. Vamos para la YPF de Escobar.” Las palabras, con un tono que se acercaba bastante a un pedido de ayuda, eran del volante chileno Milovan Mirosevic al handy de uno de los jugadores de la Academia que estaba saliendo, en su auto, del predio Mis Marías, en Escobar, donde se entrena el plantel de Racing. Eran las 12.20 de ayer, cuando todo se alteró y reinó la incertidumbre. Nadie tenía demasiado en claro qué era lo que ocurría. Pero algunos, al parecer, ya sabían de qué se trataba toda esta historia.
Rápidamente salieron los referentes del plantel a asistir a la reunión que se produjo en la estación de servicio que está ubicada en la ruta 9 y 25 de Mayo, en Escobar. Allí, seis hinchas esperaban a los jugadores para pedirles explicaciones sobre el mal momento del equipo. Durante 30 minutos conversaron con seis futbolistas de la Academia: Juan Manuel Torres, Diego Barrado, Sebastián Romero, Milovan Mirosevic, Cristian Grabinski y Javier Pinola.
Todo pareció ser en buenos términos. En una de las mesas del autoservicio estaban sentados estos hinchas, identificados por pertenecer a la Guardia Imperial, y los jugadores. Fueron todos pedidos de explicaciones sobre las razones de las cinco derrotas consecutivas en el Apertura. Interrogaron, además, sobre qué pasó en el clásico contra Independiente. Y, fundamentalmente, querían saber si el grupo respalda al entrenador Ubaldo Matildo Fillol. A las 13, la reunión finalizó y los jugadores subieron a sus vehículos y los hinchas a un Renault 19 rojo.
“No fue una apretada. Nos reunimos en buenos términos y fue una charla amena. Ellos vinieron a apoyarnos y nos dijeron que no nos van a insultar. Yo así me reuniría 20 veces con ellos si fuera en estos términos. Nos dijeron que están a muerte con nosotros”, comentó el defensor Cristian Grabinski.
El contacto inicial se produjo con Mirosevic (en la colectora del kilómetro 53,5 de la ruta 9), porque fue el primer futbolista que estos hinchas reconocieron. El volante chileno, ante esta incómoda situación, se comunicó con sus compañeros y les informó dónde estos caracterizados simpatizantes querían que fuera la reunión.
El encuentro no fue casual. Eso quedó bien en claro. Desde temprano se sabía que los hinchas querían conversar con los jugadores. Es más: se esperaba que aparecieran por el entrenamiento. Es por eso que a las 10.45 fueron ubicados tres móviles de la policía bonaerense en el ingreso en el predio Mis Marías. Tras la práctica comenzaron a irse los jugadores y los agentes; al no advertir la presencia de los hinchas, se retiraron.
Esta medida de poner custodia en el ingreso en el lugar donde se entrena Racing fue por pedido especial de Blanquiceleste SA al Comité Provincial de Seguridad Deportiva (Coprosede) para evitar visitas por los malos resultados.
Algunas versiones indican que todo se habría acordado el domingo último, cuando estos mismos hinchas se presentaron en el hotel Conquistador, donde se concentra Racing, y estuvieron conversando con Sebastián Romero y Juan Manuel Torres. Sin embargo, se sabe que el horario y el día del encuentro se convinieron en el estacionamiento del estadio presidente Perón, en Avellaneda. Allí, un hombre de seguridad de la empresa gerenciadora escuchó la charla entre un futbolista y los hinchas y dio aviso a Blanquiceleste SA.
Desde el Coprosede se informó que investigarán el tema y que para ello utilizarán las imágenes de TV registradas por dos canales de cable (Fox Sports y TN). Sin embargo, se cree que no se abriría ninguna causa, ya que se observa una charla sin complicación alguna.
Fue un paso comprometido. Ahora el gran interrogante es saber hasta dónde estos hinchas entenderán que tienen entidad para reclamar. Dependerá de los futbolistas, o de sus lógicos miedos, ponerle fin a todo esto.
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