MALDITOS PENALES
Había una vez un Boca de acero en las definiciones por penales, inclusive frente a los rivales más poderosos del planeta. Pero ese Boca implacable en las series que paralizan el corazón desapareció en los últimos dos meses, resignando la Copa Libertadores y la Recopa Sudamericana contra adversarios más que modestos como Once Caldas y Cienciano. ¿Exceso de confianza en los pateadores o en el arquero? ¿Error en la elección de los ejecutantes? ¿Cansancio? ¿Racha? Son tan diversas las especulaciones en las discusiones de bar como en las miradas de aquellos que fueron especialistas atajando y pateando.
Desde el arco… Después de Fillol y de Gatti, los más atajadores de penales (26 cada uno) en el fútbol argentino, se encuentra José “Perico” Pérez (21), quien opina: “Aunque los de Cienciano patearon bien, cambió la racha del arquero. Antes de cinco, atajaba dos. Ahora, ninguno. Y encima los compañeros no aciertan. Lo principal para un arquero es elegir un lugar y tirarse con decisión. Abbondanzieri esta vez se quedó sentado en casi todos, mientras antes iba siempre a una punta. Esperó demasiado al pateador. Igual lo principal es la racha. Y a Boca se le dio vuelta, o Bianchi se llevó la virgencita….”.
Detrás de Perico, atajando penales, se ubica una leyenda del arco, Amadeo Carrizo (18), quien aporta: “No hay misterios en los penales. Los que tapó Ibáñez eran atajables, mientras que Cienciano ejecutó varios arriba, donde son imposibles de sacar”.
Agustín Cejas (11 penales atajados) redondea: “Son situaciones que tienen bastante de azar. Las dos veces Boca tuvo enfrente ar queros que respondieron”.
Desde el punto penal… Los que saben lo que significa patear encuentran explicaciones distintas a los ex arqueros. El uruguayo Rubén Paz, por ejemplo, remarca: “Influyó mucho el cansancio. El Cienciano terminó más entero físicamente y llegó mejor a los penales. Me parece que lo físico influyó en Tevez. Ahí le faltó mentalizarse un segundo para patear. Aunque uno esté muy cansado puede hacerlo, no son 90 minutos…”.
Más medido fue Carlos Daniel Tapia: “No hay darle demasiada vuelta. No hay una maldición ni mala suerte. A veces le pegás a la tierra, a veces le pegás bien, a veces el arquero te adivina. No es culpa de Brindisi ni de Tevez”.
A su estilo, con contundencia, José Sanfilippo (37 penales convertidos) cierra: “Por un lado, hay mucha culpa de los periodistas en lo que pasó. Elogiaron a Tevez como si fuera el mejor del mundo por lo que hizo en Atenas sin pensar a quiénes enfrentó. Y eso por ahí al pibe le pesó. Además, los penales se patean fuerte para no darle ninguna posibilidad al arquero, y si se les puede dar dirección, mejor. Los que falló Boca fueron suaves, anunciados”.
Así es este juego de la pelota. Logra que no coincidan ni los que conocen como nadie a esa sensación única de los penales.
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