MALVINAS: LLEGA UN ALTO FUNCIONARIO BRITÁNICO PARA HABLAR DE LOS VUELOS
Con la adrenalina subiendo, hoy comienza en Buenos Aires una ronda de dos días de conversaciones clave en las negociaciones para restablecer un vuelo regular argentino que una el continente con las islas Malvinas.
Bill Rammell es el secretario de Asuntos Exteriores de la cancillería británica. Tiene amplias facultades en el área Sudamericana y el Atlántico sur.
Rammell se encontrará esta tarde con el vicecanciller Jorge Taiana y mañana con el canciller Rafael Bielsa. La agenda del primer día repasará toda la agenda bilateral, pero “con Bielsa discutirá todas las cuestiones referidas al Atlántico Sur”, comentó a Clarín un hombre cercano al canciller.
Rammell tendrá también audiencias con el ministro de Economía, Roberto Lavagna y con el de Justicia, Gustavo Beliz.
La Cancillería, que esta vez guardó un bajo perfil respecto de la visita, se sorprendió con la cobertura que ya le han dado los medios británicos y, en especial, con los trascendidos acerca de que Rammell vendría a pedir la reinstalación de los vuelos chárter entre Punta Arenas y las islas que fueron suspendidos en diciembre.
Para la diplomacia argentina la única manera de acceder a ese pedido sería la contraoferta de un vuelo regular argentino entre el continente y las islas. “Y nada menos que eso”, comentó una fuente consultada por Clarín.
La frecuencia —semanal, mensual, etc— podría ser negociable pero no su condición de lazo estable con las islas, un planteo que los isleños han rechazado hasta ahora con tono airado y que Gran Bretaña acepta con el argumento de que se atiene a “los deseos” de los habitantes de ese territorio.
En noviembre pasado y tras una larga serie de contactos diplomáticos infructuosos, la Cancillería decidió poner fin con pocos preámbulos a los pedidos de autorización habituales de vuelos especiales, operados por Lan Chile. Los últimos se concretaron en diciembre, pero una gran cantidad de reservas, en especial de turistas europeos y estadounidenses debieron cancelarse por falta de plazas.
Sin afectar el vuelo semanal, ni el que una vez por mes hace escala en Río Gallegos antes de seguir rumbo a las islas, Argentina frenó esas autorizaciones para sobrevolar su espacio aéreo. Chile aceptó sin protestas porque sabe qué lugar tiene Malvinas en la agenda exterior argentina .
En los contactos intensos que siguieron a esa medida entre los funcionarios de la cancillería y el embajador británico, Sir Robin Christopher, hubo ensayos de acercar posiciones como —según comentó una fuente argentina— permitir un vuelo pequeño de unos diez pasajeros, operado por una aerolínea local, que fue rechazado por insuficiente.
Rammell, por su parte, visitaba las islas pulsando las resistencias de sus habitantes. Así transmitió en Londres los “deseos” isleños. Pero éstos se chocan con la realidad cierta de un archipiélago demasiado alejado de todo —salvo de Argentina continental— que necesita más y mejores frecuencias .
En diciembre el embajador Christopher dijo en una entrevista exclusiva concedida a Clarín que “este año podría comenzar una nueva etapa de vínculos aéreos”, pero que para eso se requería “confianza”.
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