MAÑANA LLEGA AL PAÍS LA MISIÓN DEL FMI PARA APROBAR LAS METAS DEL ACUERDO
A 20 días del vencimiento por u$s3.100 millones con el Fondo Monetario, el presidente Néstor Kirchner dijo que la Argentina no pagará nada si el Fondo no suscribe la segunda revisión del acuerdo. Es que Kirchner y el ministro Roberto Lavagna adelantaron que las metas a las que se comprometió el país están cumplidas y que entonces si “hay buena fe de las dos partes”, se firmará el acuerdo sin sobresaltos.
Para ello, mañana arriba a la Argentina la misión del FMI que estudiará la situación del país.
En ese sentido, el Gobierno ya hizo gestos muy concretos con respecto al cumplimiento de otras condiciones contempladas en el acuerdo firmado con el FMI en septiembre. El Ministerio de Economía insiste en que ha sobrecumplido con los objetivos de superávit fiscal o recaudación, aunque el mejor ejemplo son los aumentos de tarifas, indica un matutino porteño.
Sin embargo, el vocero del Fondo, Thomas Dawson, dijo el jueves que no hay criterios tan objetivos como el de las tarifas para definir qué es una negociación “de buena fe”, la frase que se ha convertido en un lugar común de los reclamos hacia la Argentina en el FMI, pero también entre las potencias del G7. Un relevamiento realizado por Clarín en el FMI permitió establecer al menos cuáles son las expectativas entre los técnicos.
Luego de la reunión del lunes entre Lavagna y el director gerente del FMI, Horst Köhler, la creación del Sindicato de Bancos que participará en el canje de la deuda fue considerado como un primer paso muy positivo.
“El proceso ahora está en marcha. Sin los bancos hubiera sido muy difícil elaborar una oferta que sea aceptada por los acreedores”, dijo al matutino un funcionario del Departamento Mercados de Capitales del FMI. “Lo que falta ahora es que haya algún tipo de contacto con los acreedores, ya sea directo o a través de los bancos. Y falta la oferta definitiva”, agregó.
Si bien existe cierta comprensión en torno a la decisión del Gobierno de no moverse de la quita del 75%, ya hay otras alternativas que empiezan a estudiarse.
Por ejemplo, un funcionario del Tesoro de los Estados Unidos se reunirá esta semana con técnicos del FMI para estudiar los bonos ligados al crecimiento que daría la Argentina a los acreedores.
En el trabajo “Reviviendo el caso a favor de los bonos indexados al crecimiento”, Eduardo Borensztein, un funcionario del Departamento Investigaciones del FMI que fue asesor del equipo económico argentino, explicó las ventajas de estos bonos. La idea es sencilla, dice: estos bonos pagan tasas que dependen de la tasa de crecimiento de la economía. Si la tasa del crecimiento es más alta paga más, y si es más baja paga menos, indica el matutino.
Para los acreedores, es una manera de obtener más del 25% del valor nominal de los bonos, pero en general reina la desconfianza porque es un instrumento nuevo y temen que no tenga liquidez. Tampoco confían en que el país siga creciendo.
Por ello los acreedores prefieren otras opciones, como de la pagar en efectivo parte de la deuda. Esta alternativa sería viable –creen en el exterior- debido a que las reservas argentinas aumentaron mucho en los últimos meses: hoy superan los u$s15.000 millones.
Atrasos
En el Fondo consideran que el retraso que hubo en la negociación con los acreedores fue sido fundamentalmente de tipo político. Se preguntan ahora si el presidente Kirchner está tensando la cuerda para luego sentarse a negociar desde una posición de fuerza o si la intención es seguir dilatando. La retórica anti FMI y antiacreedores de gran parte del Gobierno crea mucha confusión, aseguran, según el matutino.
Pese a ello, tras el comunicado del Grupo de los Siete llamando a la Argentina a que negocie de buena fe, los márgenes parecen más estrechos. Aunque en el Fondo creen que Argentina va a obtener una quita récord: calculan que al final del proceso puede ser superior al 65%.
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