MANU CHAO DE GIRA POR LA ARGENTINA
Sin demasiadas sorpresas en cuanto a la estructura y el contenido del show, pero con entusiasmo propio y recíproco por parte del público, Manu Chao tocó en el Anfiteatro en el marco de una gira que además de la función de Rosario lo llevará a Córdoba y Buenos Aires. Acompañado con cinco músicos el artista franco español ofreció lo que había anunciado a La Capital previamente a su recital: una “ensalada de frutas”.
El ingrediente no previsto del banquete fue el incidente que se desarrolló fuera del anfiteatro durante los primeros minutos del show. En los tickets se anunciaba el comienzo para las 22, pero por una razón inexplicable la banda comenzó a tocar diez minutos antes, con el previsible reclamo de las personas que a esa hora todavía formaban una larga cola en el ingreso sobre la avenida Belgrano. El conflicto generó la presencia de la policía montada con la clara intención de calmar el clamor de cientos de indignados espectadores que reclamaron por su situación. Finalmente después de la tensión que generó la presencia de la policía, la mayoría decidió recuperar el dinero y abandonar el lugar.
Mientras, adentro el caos organizado que sabe ofrecer Chao seguía su curso con un mix de canciones que incluyó temas de sus discos, algunas conocidas, otras no tanto y las menos, distorsionadas por el uso de melodías prestadas, mientras los miembros de la radio La Colifata, con quien colabora Manu Chao desde hace años, seguían de cerca el show. El músico fue dosificando y alternando temas de sus placas “Clandestino” y “Próxima estación Esperanza”, y eligió “Por el suelo”, del primero de los álbumes, para comenzar el recital.
Bajo un aparente descontrol, administró los tiempos a su modo. Por momentos el encuentro adquiría distintos tonos: catártico, al ritmo de “El Dorado”, o de comunión colectiva, con “Minha Galera”. También hubo lugar para el clima de mitin, cuando llegó el turno de “Qué hora son mi corazón” que sembró las gradas de silbidos contra las palabras Washington e Inglaterra. El compromiso con los derechos humanos también se manifestó cuando al músico le acercaron una bandera con una de las bicicletas pintadas por Fernando Traverso, pero no accedió a recoger una camiseta de Central. No era cuestión que a horas de jugarse el clásico, tanta comunión acabara a las trompadas. Pero fue todo lo contrario, ya que Chao, ante la insistencia, se quedó en escena con los miembros de la radio La Colifata hasta casi las dos de la mañana.
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