MANU GINÓBILI: "ESTOY DESTRUIDO PERO FELÍZ"
Baja del ascensor con una valijita a cuestas, un gorro tipo Piluso en la cabeza, ropa liviana y mucho calor. “¿Ya llegó la guagua? Necesito aire acondicionado ya”, afirma. Pero el micro que transportará a la Selección argentina al aeropuerto aún no aparcó. Hay tiempo para hablar a solas con Emanuel Ginóbili, quien fue elegido en el quinteto ideal del Preolímpico, junto a Steve Nash, Andrés Nocioni, Tim Duncan y Jermaine O’Neal. Hace un año y cuatro días, debutaba en el Mundial de Indianápolis. Y 369 días después, en el lobby del hotel Caribe Hilton, está Manu, subcampeón mundial, campeón de la NBA y con el boleto listo para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
—¿Es mucha buena racha de golpe?
—Sí, no hay dudas. Pasa que si me hubieses preguntado dos años antes del Mundial, te hubiese dicho lo mismo, porque venía de ganar la Euroliga y ser el mejor jugador en Italia. La racha se sigue extendiendo y hay que aprovecharla. Más no se puede pedir. Salir campeón de la NBA, clasificar para Atenas, el subcampeonato del mundo. Impresionante.
—¿Esto te trajo un desgaste mayor?
—Este año estoy peor que otros. La temporada de la NBA es larguísima y, además, no bien terminé estuve de gira, después vinieron los viajes con la Selección y este torneo duro. Estoy destruido pero feliz.
—Se siente el respeto que ganó Argentina a nivel mundial…
—Hay mucho respeto. A nivel europeo, estaba antes del Mundial. Faltaba eso que te da un resultado. En América nos respetan muchísimo. Cualquier entrenador de la NBA pone seguro a la Argentina en el top 3 del mundo. Me siento orgulloso de ello.
—Ese respeto también genera que todos les quieran ganar.
—Hay equipos que se inspiran contra nosotros. Saben que somos subcampeones del mundo, saben que somos la figurita difícil de América y no hay dudas de que nos juegan como un desafío más grande. Tenemos que bancárnosla porque nos lo ganamos y sabemos que va a ser así.
—¿Las derrotas contra México y Venezuela las tomás como inspiración del rival o como relajación propia?
—Mejor no perder con nadie, ¿no? Sabíamos que “los” partidos eran los otros tres (Canadá, Puerto Rico y Brasil). Contra Venezuela fue normal que jugáramos mal, aunque no para perder. Veníamos de partidos durísimos, físicamente no estábamos y habíamos hecho un desgaste contra el Dream Team al tenerlo ahí. Por ahí nos agrandamos inconscientemente y eso hizo que Venezuela nos pasara por arriba.
—¿Cómo analizás los dos partidos contra Estados Unidos?
—La gran diferencia fue el modo de afrontarlos. El primero, sabiendo que era imposible ganarles, que veníamos de dos partidos muy duros (Puerto Rico y Brasil), cansados. Como diciendo: “Vamos a ver qué pasa”. En la final nos hicimos los héroes. Y como les ganamos una vez y después les hicimos partido, es como que se da por sentado que de nuevo los íbamos a com plicar. Pero ellos vinieron calientes y nosotros relajados por haber cumplido el objetivo. Desde el principio la mentalidad que tuvieron fue impresionante. Estaban a full.
—¿Cómo imaginás un Juego Olímpico?
—Yo viví algo en miniatura en los Panamericanos de 1999 en Winnipeg, donde conviví con muchos deportistas. Pero en Atenas todo va a ser potenciado. Seguramente es una experiencia muy especial.
—¿Qué notas en el grupo que te permita decir que seguirá la mística?
—Lo que me da tranquilidad de este equipo es que siempre que lo necesitamos, que tuvimos un escollo duro, lo superamos. Jugamos como se debe, a gran nivel y calculo que en Atenas no será la excepción.
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