MARADONA AFIRMÓ QUE EN CUBA SE SIENTE “LIBERADO” DE SU ADICCIÓN
Diego Maradona afirmó que no piensa más en la cocaína y que en Cuba se siente “como liberado” de su adicción. También señaló que precisa trabajar y hacer “finalmente una vida normal”, tal vez como comentarista deportivo.
Ex futbolista, quien realiza en el Centro de Salud Mental (Censam), de Cuba, un tratamiento contra la adicción, sostuvo que allí “hay garantías para matar mi necesidad de drogas”.
Maradona formuló estas declaraciones en el programa televisivo “El Proceso de Biscardi”, emitido ayer por un canal italiano, en la primera de cinco ediciones en las que el “10” hablará también de fútbol y de otras historias, según se indicó.
El programa, que difunde todos los lunes el canal La 7, es uno de los más seguidos de la televisión italiana y se difunde desde hace 24 años, siempre con altas audiencias.
En su edición de ayer, Maradona atacó duramente el intento de rehabilitación al que fue sometido en Argentina en los últimos meses, antes de retornar a Cuba -el 20 de septiembre último- para reiniciar su tratamiento.
“Estuve encerrado durante seis meses horribles en una prisión de dos metros por dos y allí entendí tantas cosas, por ejemplo que en Argentina un drogadicto es un hombre muerto”, pues “no hay una estructura apta”, dijo Maradona.
Tras mantener un estricto silencio desde su nueva y más rígida internación en La Habana, describió como “un borracho que me ha castigado siempre” al juez que, a pedido de sus familiares, debió hacerse cargo de su salud en Argentina.
Aún con sobrepeso, Maradona apareció antes las cámaras con el rostro más distendido: “Lo que ahora me urge es hacer una vida normal, como comentarista deportivo o como entrenador de los niños, sería hermoso y podría explicarles por qué es un error drogarse”, expresó.
Sobre la relación con su padre, Maradona reveló que “con él no hablaba más, pero él me dio una gran bofetada moral, estando siempre cerca en cada instante de mi enfermedad, no podía imaginar que me amasen tanto, pensaba que estaba solo pero no era así”.
“Pelusa” afirmó que cree en Dios. “Estoy seguro de que si no me quiso a su lado un motivo existe. En mi vida no le hice mal a nadie, o mejor dicho al único que le hice mal fue a mí mismo”, resaltó.
Playa y cumpleaños
Maradona cumplió 44 años el último sábado y los festejó en la clínica Censam, en compañía de sus padres, sus hijas y el novio de la más joven, que es familiar del jugador Andrés D’Alessandro
El festejo consistió en un “asado familiar” dentro del (Censam). “Recibió varios kilos de carne argentina para la parrilla”, dijo una fuente cercana al circulo de Maradona que pidió no revelar el nombre. Además, recibió felicitaciones de la máxima autoridad de la isla en materia de deportes y también vicepresidente del gobierno cubano José Ramón Fernández. Otro de los saludos llegó desde Milán, Italia de parte de Edson Arantes Do Nascimiento “Pelé”, quien manifestó que “Maradona está viejo para jugar al fútbol, pero para la vida aún es joven” y agregó: “espero que recupere su salud, tanto él como por su familia y sus allegados”.
En Buenos Aires, su hermano Lalo, dijo que “Diego, hoy por hoy está muy bien”. Quien fue uno de los principales opositores cuando su famoso hermano insistió en viajar a Cuba, aseguró que todas las noticias recibidas desde la isla son alentadoras, pero admitió que no tiene previsto regresas en corto plazo a Argentina.
Lalo señaló que “son alrededor de tres meses y medio que debe estar en esa clínica y después lo van a evaluar. Tengo ganas de ir a visitarlo. Estamos viendo si cuando vuelven mis padres vamos nosotros para ayudarlo en ese tratamiento”, anticipó. Explicó también que hacen un sistema de postas al que recurren para respaldar a Diego en su lucha contra la cocaína. “Fueron mis hermanas y ya volvieron y ahora están mis padres y Dalma y Giannina. Cuando regresen mis padres vamos a ver si voy. Está pasando un momento muy duro y alguien lo tiene que contener”, concluyó.
Por otra parte, anteayer Diego realizó su primera salida del Censam. Junto con sus hijas pasó unas horas en Tarará, una playa al este de La Habana. Algunos pocos turistas europeos que estaban en el lugar lo reconocieron, y el ídolo se dejó fotografiar con ellos.
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