MARATÓN DE FÚTBOL
Que se vayan armando las mesas. Que las cervezas estén bien frías. Que alguien pida los cafés… Lo demás, está todo listo: a partir de esta noche, con el debut de Vélez en la Copa, y hasta el fin de semana, cuando nazca el Clausura, temas para tratar, debatir y polemizar sobre fútbol habrá de sobra.
Un probable gol de tiro libre de Chilavert, hoy, en su esperada reaparición ante el Maracaibo. El casi seguro primer buen paso del River de Astrada, mañana, en Venezuela, ante el Táchira. Un inminente lleno en Avellaneda para ver, el jueves ante el Cienciano, el debut copero del Independiente de Pastoriza. Un posible partidazo, el del viernes, entre el Racing de Fillol y el Colón de Maturana. El ofensivo San Lorenzo de Gorosito que subirá a escena el sábado, ante Chacarita. Un Boca que empezará a jugar por los porotos, el domingo, en la Bombonera, ante Gimnasia…
Léase, el programa es completito, más que atractivo y no garantiza respiro: habrá partidos de los buenos hoy, mañana, pasado, el viernes, el sábado, el domingo… Entonces, devotos de la pelota, prepararse. Esposas desinteresadas y no futboleros; resignarse.
El fútbol grande, ése que se desdoblará en Clausura y Libertadores, llega para quedarse. Hasta el 20 de junio el torneo; hasta diez días después la Copa.
Es cierto: salvo entre Navidad y Reyes, la pelotita nunca dejó de rodar. Más allá del Preolímpico en Chile, en enero y en lo que va de febrero hubo propuestas de todo tipo en Tandil, Salta, Mendoza, Mar del Plata, Buenos Aires… Después vino el Ascenso, con sus dramas y emociones.
Pero, claro, algo estaba faltando. Y ese algo —llámese lluvia de fútbol, catarata de partidos o sobredosis de pelota— largará con José Luis Chilavert tomando por asalto todo el protagonismo del Vélez-Unión Atlético Maracaibo que esta noche, desde las 21.45 y en Liniers, abrirá el grupo 2 de la Copa Toyota Libertadores.
Para empaparse bajo esa lluvia de partidos no hará falta asistir a la cancha sino, simplemente, encender el televisor en algún canal de deportes. Hoy, por caso, los enfermos crónicos de fútbol podrán sintonizar Fox Sports desde las 17 para ver Cobreloa-Liga Deportiva Universitaria de Quito, engancharse a las 19.30 con Universidad de Concepción-Cruzeiro (para analizar el arbitraje de Daniel Giménez o, mejor, para deleitarse con Rivaldo) y atornillarse frente a la pantalla para cuando Chila abra su unipersonal show.
Mañana tampoco habrá descanso para los ojos. A las 19.45, el River de Nasuti, Mascherano y Cavenaghi intentará en la lejana San Cristóbal achicar distancia hasta esa obsesión llamada Libertadores. El atractivo será comprobar si lo hecho —lo bien hecho— por el equipo del Negro Astrada bajo el calor del verano —como ganarle las dos veces a Boca— podrá trasladarse a la competencia oficial. Internacional, además. Que, en definitiva, es la que sí vale e interesa.
El jueves, alentando desde las tribunas del estadio de la Doble Visera —uno de los espectadores será el Tolo Gallego— o bien cómodamente sentados en casa, los hinchas de Independiente materializarán el enorme crédito al equipo de Pastoriza. El rival del grupo 5 no será cualquiera: será el Cienciano, el equipo peruano que dejó a River sin Sudamericana. Un Cienciano que, según dijo el Pato sin anestesia, “juega bien pero sin arcos”.
Este continuado de fútbol ofrecerá el viernes (21.10) un despegue inmejorable para el torneo doméstico. Dos debuts de alto vuelo: el del otro Pato, Fillol, y el del inconfundible Pacho: Francisco Maturana. Es decir, un prometedor Racing y Colón.
Otro buen día para alimentar la futbolmanía será, sin dudas, este sábado: además de B Nacional, B, C y D, más las ligas de España, Italia o Inglaterra, se podrá seguir el doble menú de TyC Sports por el Clausura: Vélez (con Peratta)-Central, desde las 18.15. Y a las 21.10, Chacarita recibiendo (¿en su cancha?) al San Lorenzo de Gonzalo Rodríguez y Romagnoli, uno de los grandes candidatos al título. Lejos de las cámaras, Newell’s-Banfield.
Y, se sabe, el día oficial del fútbol es el domingo. Y éste, primer domingo del Clausura, despejará una duda de la que se hablará antes y después: por lo visto este año, ¿el Boca de Bianchi y de Tevez entró en declive? ¿O, ante Gimnasia entrará en juego el oficio que lo llevó a Tokio y lo devolvió como campeón del mundo?
Pase sin golpear: la mesa está servida. Y nada en abundancia.
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