MARCELO ÁLVAREZ: "POR CUATRO AÑOS FUIMOS PILOTOS DE TORMENTA"
Marcelo Alvarez deja la Intendencia en el mismo año en que se produjo la peor catástrofe hídrica. Y el tema es ineludible a la hora de hacer un balance de sus cuatro años de gestión. No puede ser de otra manera: él mismo fue uno de los principales protagonistas de una de las historias más tristes que se escribió en la ciudad y sabe que cargará con ese estigma, aunque interpreta que se atenuó un poco tras su paso por Tribunales para responder a la requisitoria judicial.
La suya fue una gestión signada por situaciones extremas: una pauperización social sin precedentes, una crisis política que marcó a fuego el rumbo del país, un recalentado clima gremial y, como corolario, el desborde del Salado y un 30 por ciento de la capital provincial bajo agua.
Durante los cuatro años le llovieron críticas, por lo hecho y lo no hecho. Cuánto le cabe de responsabilidad propia y cuánto hubo de aporte externo e imponderables, lo dirá el tiempo.
Él dice que cuando esas críticas son reales y por errores propios o cosas que no se pudieron hacer, es el primero en admitirlas. Pero reconoce que fueron “más difíciles de soportar las versiones y la campaña casi maquiavélica que hubo a partir de la inundación, donde había que buscar un único responsable donde descargar toda la bronca. No sé quién, cómo ni cuándo lo decidieron pero lo hicieron muy bien y eso en lo personal fue muy difícil de sobrellevar”.
Admite que eso lo afectó en lo político pero asegura que “todo en la vida viene por algo y todavía faltan muchas vueltas de rueda para que se sepa todo”.
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