MARCH: "CONSUMIR DROGAS ES UN TEMA SANITARIO MÁS QUE DELICTIVO"
“Nuestro objeto central es hacer prevención, que significa ver antes”, dijo Hugo March desde la Dirección Provincial de Prevención y Asistencia de las Adicciones. Verborrágico y enérgico, el abogado rosarino que abandonó la profesión hace una década para dedicarse a las adicciones, habló de la realidad provincial de la temática, vinculada con los delitos, las cárceles y la violencia.
La política del organismo que dirige desde hace dos años se aparta “del modelo del riesgo tradicional que hemos abordado históricamente”. La atención está puesta “en lo que llamamos factores de protección”, como la autoestima, la creencia en uno mismo y el desarrollo espiritual.
Trabajar sobre estos factores es una forma de no condenar al enfermo, como una persona que “va a seguir siendo consumidor de sustancias, o que va a transgredir la ley”.
Pero cuando el problema está instalado, además de hacer campañas de prevención, deben delinearse políticas para combatirlo.
Como responsable de la Dirección de Prevención, “vamos a participar de un curso de capacitación -que ya hicimos los dos últimos años-, dentro de los cursos de formación y perfeccionamiento del personal del servicio penitenciario”.
El nuevo modelo consiste en formar “operadores sociales, con un marco referencial muy importante acerca de la problemática del consumo de drogas”.
Sin datos
La Dirección de Prevención de Adicciones no posee estudios que revelen la cantidad de presidiarios que padecen esa enfermedad en Santa Fe. En cambio, se hicieron dos relevamientos en 2005 en otros ámbitos, que fueron termómetros que encendieron la luz roja. El alcohol resultó ser uno de los alicientes más influyentes a la hora de registrar detenciones por hechos delictivos, o visitar guardias médicas y salas de urgencias.
La predisposición a cometer infracciones, o incurrir en hechos delictivos bajo los efectos de estupefacientes llevó a dos organizaciones civiles -VIDA y RIVI- a enviar una nota al gobernador Obeid a comienzos de 2006, para solicitarle cambios en la legislación provincial, así como pidieron una política seria y centros de atención gratuitos.
Sobre los reclamos de mayor severidad en casos de delitos bajo el efecto de estupefacientes, March indicó que “no está en mi ámbito opinar si el marco legal tiene que ser cambiado”. Sin embargo, dio su punto de vista sobre las adicciones y volvió a adherir “al concepto de enfermedad”, tal como lo reconoce la Organización Mundial de la Salud.
Una enfermedad
No obstante aclaró que “esto no significa que una persona, por padecer una enfermedad, no tenga que responder por los actos ilícitos que comete. Tiene que ser responsable por ellos”.
Siguiendo el mismo criterio, dijo no estar de acuerdo “con la penalización del consumo de drogas”. Recordó que actualmente está penada la tenencia, y “una persona que consumió o está intoxicada no cometió un delito. Tiene mucho más que ver con el tema sanitario que con el tema delictivo”.
Al momento de dar cuenta de los lugares para rehabilitación, el titular de la Dirección de Prevención dijo que “la atención directa de los enfermos corresponde al ámbito de Salud Pública”.
Mencionó los “convenios con las ONG’s o comunidades terapéuticas”, para que aquéllos que “no tengan obra social, puedan tener una beca de asistencia”. Además, resaltó que “las obras sociales están obligadas a tratar las adicciones”.
“Estamos dando bastante respuesta”, dijo en relación con la asistencia que brindan, aunque reconoció que “decir que es suficiente sería una grosería”, debido a la magnitud del problema.
Un caso testigo
Mary tiene un hijo de 27 años, que está detenido desde hace diez meses. “Empezó a drogarse en la secundaria”, cuando tenía 18, contó la mujer, que confesó que “al principio no nos dábamos cuenta” de lo que pasaba.
A pesar de que “no consumía durante la semana” y que “siempre estudió y trabajó, en casa me empezaron a faltar cosas”.
Mary recordó que la primera vez “fue a la salida de un baile, cuando se le dio por la dosis” y asaltó a un remisero. Estuvo detenido 9 meses por ese episodio.
Una vez afuera “estuvo casi un año haciendo vida normal”, hasta que un día “me di cuenta de que había estado consumiendo”. Entonces “quisimos conseguirle un lugar para hacer la rehabilitación, pero cobran un disparate”, reaccionó la mujer.
Al poco tiempo “quiso asaltar a otro remisero y lo agarraron en el momento”. Para sus allegados, necesita un lugar en el que pueda hacer una “desintoxicación y tenga ayuda psicológica y espiritual”. La mamá cree que es “recuperable para la sociedad”, y le pidió a la Justicia “que le tienda una mano”.
El fiscal de la causa prefirió no referirse al caso puntual, y en cambio reconoció que “es necesaria una institución de recuperación, que guarde algunas medidas de seguridad para los internos, ya que si bien hay que darles la contención necesaria, hay que evitar facilitarle los medios para que se escapen”.
Proyecto de prevención
Hugo March está al frente de la Dirección Provincial de Prevención y Asistencia de las Adicciones y otros comportamientos de alto riesgo, que depende de la Secretaría de Promoción Comunitaria. Su tarea es desarrollar programas y actividades, estimular la investigación científica y coordinar las políticas públicas y privadas de asistencia y rehabilitación de adicciones.
Como trabaja en “el área social del gobierno”, conceptualizó “el fenómeno de las adicciones”, sin inmiscuirse en temas ajenos a su dirección. Habló de tres elementos que son “la droga, las personas y su entorno”, a los cuales consideró “fundamentales para desarrollar el proyecto de prevención”.
“El fenómeno adictivo trasciende el consumo de sustancias tóxicas”, dijo el funcionario, que prefirió “desfocalizar el objeto droga del centro de la cuestión, sin dejar de trabajar sobre ella”.
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