MARCHA DE ANTORCHAS A DOS AÑOS DEL CRIMEN MARÍA MARTA GARCÍA BELSUNCE
Un grupo de amigas de María Marta García Belsunce realizará una manifestación de antorchas en la puerta del cementerio de la Recoleta para pedir “Luz y Justicia” para la socióloga, a dos años de su crimen. Las Madres del Dolor trambién estarán presente.
La ceremonia, que un grupo de amigas de la socióloga realiza cada 27 de mes desde que se cumplió el primer aniversario del crimen, se realizará en las escalinatas de acceso al cementerio a las 19, la misma hora en la que, según la investigación, María Marta fue asesinada de seis balazos en su casa del country Carmel, de Pilar.
“Se trata de una vigilia de antorchas, igual a la que venimos haciendo desde hace un año, esta vez con el acompañamiento de las Madres del Dolor”, contó la presidenta de Missing Children , Susan Murray.
Según contó quien fue una de las últimas amigas de María Marta, con quien compartían tareas en Missing Children, de la vigilia participarán además de amigas las Madres del Dolor Marta Canillas, Elsa Schenone y Miriam Perrone, entre otras.
Murray, además de amiga de María Marta, es una de las testigos “clave” que avaló la hipótesis del fiscal de Pilar Diego Molina Pico y que apunta directamente al viudo Carlos Carrascosa como autor del homicidio.
Es que en el marco de la causa, la mujer describió actitudes que percibió sospechosas por parte del marido de su amiga durante el velatorio y encuentros posteriores que mantuvieron.
Otra de las amigas de la socióloga que participará y organizará la manifestación es Inés Ongay, quien conocía desde niña a María Marta y también virtió un testimonio clave que involucró al núcleo íntimo de la socióloga en el crimen, según el análisis de pruebas que realizó entonces el fiscal.
Ongay fue quien declaró haber escuchado cuando otra amiga de María Marta, Nora Burges de Taylor, dijo que habían “pagado” para que no se hiciera una autopsia al cuerpo de la socióloga, lo que llevó a que recién casi un mes y medio después se descubriera que había sido víctima de un crimen y no de un accidente doméstico como se dijo en un principio.
El caso que conmocionó al país
A dos años del asesinato de la socióloga María Marta García Belsunce, la engorrosa causa judicial iniciada por el crimen está paralizada, sin acusados ni fiscal habilitado para investigarla, mientras que la familia de la víctima sostiene que si se designa un equipo de instructores para trabajar “seriamente”, el caso puede resolverse en menos de tres meses.
La presunción familiar sigue siendo la misma que desde que conoció el crimen y la mantiene hoy, a 24 meses, con la misma firmeza. Para ellos el vecino del Carmel Country Club Nicolás Pachelo mató a María Marta cuando ésta lo soprendió robando en su casa.
Pachelo está preso desde hace seis meses en el marco de otra causa penal, que se tramita en la Capital Federal, en la que está procesado por delitos similares a los que le adjudica la familia García Beslsunce: robos en casa de personas conocidas, aunque no asesinatos.
Lo cierto es que la causa está paralizada, es decir sin avance alguno desde el 23 de abril último, cuando el juez de San Isidro Diego Barroetaveña dictó la falta de mérito a Carrascosa por homicidio calificado, revocó el pedido de elevación a juicio del caso y recusó al fiscal Diego Molina Pico.
Hoy el polémico expediente está a estudio de la Sala I de la Cámara de Casación bonaerense, que estudia si hace o no lugar a la apelación de todo lo dispuesto por el juez Barroetaveña que presentó el fiscal general de San Isidro, Julio Novo.
La resolución puede derivar en dos situaciones: que Casación haga lugar y decida que la causa vuelva al fiscal Molina Pico con Carrascosa como acusado, o que la rechace; de ser así Novo puede o no apelar ante Suprema Corte bonaerense.
María Marta García Belsunce fue asesinada de seis balazos el 27 de octubre de 2002 en su chalet del country Carmel de Pilar, pero el crimen se descubrió un mes y medio después con los resultados de la autopsia.
Desde un principio se pensó que había sufrido un accidente en la bañadera, pero con la autopsia se descubrió que tenía cinco balazos y un roce en la cabeza y que era “trucho” el certificado de defunción que atribuía la causa del deceso a un “paro cardiorrespiratorio no traumático”.
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