MARCHA DE LOS ALUMNOS DE LA UNR
“La movilización se realiza para llevarle al Consejo Superior un petitorio para que investigue los actos de corrupción que se dieron en la facultad y para que además aprueben el nuevo sistema de cursado ya que el actual es totalmente restrictivo. Sabemos que la carga horaria, los cupos y el mérito hacen que se genere la corrupción contra la que estamos luchando. Sabemos que hay diferentes medidas para terminar con ese mal. Queremos que las autoridades se pongan los pantalones y vayan hacia delante y vengan a trabajar, si no están haciendo abandono del cargo público”, aseguró uno de los estudiantes.
Los alumnos de Derecho solicitaron en una asamblea la suspensión del decano Ricardo Silberstein, el subsecretario académico, Emiliano Díaz, y el secretario de Asuntos Estudiantiles, Marcelo Marchionatti, mientras dure la investigación sobre el tráfico de influencias.
LA DENUNCIA
La escandalosa denuncia de tráfico de influencias en la Facultad de Derecho motivó que las autoridades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) resolvieran iniciar en forma urgente una investigación sumarial. La decisión, que se traduce en una auditoría a la facultad y su decano, Ricardo Silberstein, se tomó apenas se hicieron públicas grabaciones de charlas telefónicas en las que primero la esposa y luego la hija del decano Silberstein pidieron al subsecretario estudiantil, Emiliano Díaz, que gestionara el ingreso de la chica como alumna regular en dos materias para las que no había obtenido el mérito académico suficiente.
La inminente investigación no fue la única consecuencia de la ventilación pública del caso. El abogado Vildor Garabelli, miembro del directorio del Colegio de Abogados, consideró que se está “en las puertas de un escándalo”. El Centro de Estudiantes de Derecho repudió ese tipo de maniobras, y alumnos de distintas agrupaciones fueron contundentes al revelar que el tráfico de influencias es “habitual” en la facultad. Y si bien se resiste a pensar que las denuncias son ciertas, el rector de la Universidad, Ricardo Suárez, afirmó que si se demuestra la veracidad del caso “podrían corresponder suspensiones y hasta el juicio académico” a los implicados (ver página 4).
El rector Silberstein, en tanto, señaló que él mismo quiere ser investigado por instancias ajenas a su entorno, pero evitó decir si las voces grabadas eran o no de sus familiares y colegas.
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