Margarita Belén: la memoria
Resistencia es la capital de las esculturas. Hay más de cien en las calles del centro, que recuerdan a un perro o a Sarmiento, a un tanguero o a Julio Roca, a un don nadie o a Perón. ¿Qué sería Resistencia sin esculturas? En primer lugar, al menos no sería Resistencia. Y puede que no sea nada.
Una vez, los chicos de la agrupación HIJOS, en ocasión de cumplirse un aniversario de la impune Masacre de Margarita Belén, protestaron tapando con bolsas de consorcio todas las esculturas de Resistencia.
A la mañana siguiente, cuando Resistencia se despertó, las señoras caceroleras y la alta sociedad se quejaron de la provocación porque entendían que a Resistencia le estaban quitando la identidad sin sus esculturas. O sea, que Resistencia había desaparecido.
“Como le hicieron a nuestros padres”, dijeron entonces los chicos de HIJOS.
Y muchos de esos padres fueron muertos en Margarita Belén, fusilados por la espalda, desnudos en el medio del campo, con los ojos vendados.
Hoy, para completar la ignominia, la justicia que avaló la muerte sigue siendo la justicia. Ostentando lujuria ante la muerte, militares, policías y algunos secretarios de juzgados se comieron un asado a unos metros de los cuerpos indefensos que hoy son la memoria. Esos militares caminan hoy entre las esculturas de Resistencia, los policías ordenan las calles y los secretarios de juzgados ya son jueces que tuvieron en sus manos… la causa de Margarita Belén.
Una argucia legal llevó a Rosario la causa, pero HIJOS no descansó y luchó para que la causa 13, clave en el juicio a las juntas del que se cumplen 20 años por estos días, vuelva a su lugar original. Cuando la investigación se marchó a Rosario con ella se cayeron los barrotes que habían sostenido a los culpables. Ahora que volverá a Chaco, la memoria se hace esperanza de justicia.
El Dr. Mario Bosch, que no sólo es abogado sino militante de HIJOS, dice que “es vergonzoso como Flores Leyes o Mazzoni, hoy son la justicia”. Se refiere a los funcionarios del Poder Judicial de la Democracia que han ascendido a jueces como premio a haber sido secretarios de juzgado durante la dictadura. Además, Margarita Belén todavía no sabe cuántos muertos arrojó porque todavía siguen reuniéndose documentos que probarían que son más de los veintiuno que fueron confesados por los desaparecedores.
Por fortuna un poco, pero por militancia y tozudez mucho más, Margarita Belén está en las tapas de los diarios y en la memoria colectiva de los chaqueños a menudo. Los muertos de Margarita Belén fueron escogidos por la dictadura, minuciosamente, rescatando uno de cada organización social, como para demostrar que sin que importe el espacio de militancia que se ocupara, el brazo de los milicos llegaba igual.
Ahora los HIJOS, que son la rabia y la memoria, están luchando para que vayan a la cárcel los que taparon con bolsas la identidad de sus padres. Las viejas caceroleras de Resistencia, las que se asustaron cuando quedaron cubiertas las esculturas el día que Resistencia no fue Resistencia, hacen caso omiso. A ellos no les importa. Al fin y al cabo, la historia les acompaña cada paso, y con eso habrá de alcanzar.
Este contenido no está abierto a comentarios

