MARIA EUGENIA BIELSA: “LA PROTESTA NO ME GENERA RECHAZO”
El gobernador Jorge Obeid acusó esta semana a los inundados de politizar las protestas contra su gobierno. “Es probable”, dijo la vicegobernadora María Eugenia Bielsa al plantear sus dudas frente a la imputación. “De todas maneras -aclaró‑, a los reclamos siempre hay que escucharlos”. Bielsa ensayó otras definiciones que marcan aún más su estilo político frente al viejo discurso de la sospecha que volvió a la Casa Gris. “Si uno evita la protesta o la ignora, lo único que hace es agregar un componente explosivo a una situación de dolor que puede compartir o no, que puede ser legítima o ilegítima. Pero frente al dolor, cuando uno está en el gobierno, lo único que tiene que agregar es equilibrio, ref1lexión, capacidad de escuchar. Justamente para leer bien esos reclamos de la sociedad”, advirtió.
A su regreso de Brasil, Obeid cargó contra los grupos más activos que llenaron la plaza de Mayo el 29 de abril -a un año de la catástrofe de Santa Fe‑, coparon los actos del 25 de Mayo y el sábado volvieron a plantarse frente a la Casa Gris. Sin embargo, Bielsa ofreció una visión muy distinta. “El 25 de Mayo me tocó el reclamo de los damnificados por la inundación, pero para mi, y supongo que también para ellos, dejó un saldo positivo porque se inició una instancia de diálogo. Y refuerza un estilo que debe tener nuestro gobierno: estar cerca de los reclamos, más allá de que uno pueda acordar con algunos y no convalidar otros. Para mi tuvo un saldo positivo: me permitió acercarme a un sector con el que, hasta ahora, no era posible un encuentro para dialogar”, dijo la vicegobernadora ante una consulta de Rosario/12.
‑Después de esa protesta del 25 de Mayo, algunos manifestantes dijeron que el gobernador y sus ministros la habían dejado sola frente al reclamo.
‑Soy sincera y a lo mejor esto habla en contra mío. La protesta no me lastima, no me irrita, no me genera en lo personal una situación de rechazo, todo lo contrario. La cosa debe sangrar hasta que se cure. Si uno evita la protesta o la ignora, lo único que hace es agregar un componente explosivo a una situación de dolor que puede compartir o no, que puede ser legítima o ilegítima. Pero frente al dolor, cuando uno está en el gobierno, lo único que tiene que agregar es equilibrio, reflexión, capacidad de escuchar. Justamente para leer bien esos reclamos de la sociedad. Y leer bien significa poner en su lugar los que merecen ser puestos en lugar y descalificar o dejar fuera de su lugar a los que no merecen ser escuchados.
‑El gobernador Obeid dijo que la protesta de los inundados está politizada. ¿Usted coincide?
‑Como en todas las cosas. A veces, atrás de un reclamo justo aparecen ciertas personas liderando ese reclamo, politizándolo, convirtiéndolo en un reclamo que tiene que ver más con lo político que con el objeto en si mismo. No sé si está mal. Veamos la experiencia de “Nito” Artaza, que politizó un reclamo que estaba en la base de los argentinos, que parecía justo, que tuvo un pico de expresión y después resultó que atrás no había un verdadero sustento ideológico o una construcción de un sistema de convicciones. Fue un paso fugaz por la política atado a una oportunidad. Algunos opinan eso de Blumberg. Puede ser que en este caso (las inundaciones de Santa Fe) haya una voluntad de expresión política atada a una oportunidad. No sé si eso está mal, si eso es politizar el reclamo. Probablemente haya quienes tengan interés en convertir el reclamo en una causa política; de todas maneras, yo creo que a los reclamos siempre hay que escucharlos.
‑Entonces, ¿qué hay detrás de los reclamos?
‑Dolor, mucho dolor. No me cabe ninguna duda en quienes padecieron la inundación, perdieron sus bienes materiales y simbólicos, que les cuesta mucho volver a sus rutinas cotidianas. Es un cambio muy fuerte en la vida diaria de una persona. Hay dolor. Y lo que no se puede hacer es agregar indiferencia… -dijo Bielsa. “Entre la gente que estaba el 25 (de mayo, en la protesta) más allá de que es legítima, ojalá que hubiera mayor cantidad de gente politizada en el buen sentido de la palabra, ideologizada, había caras de dolor. Yo hablé con los papás de Priscila (Andino, una nena de un año y medio que murió de hipotermia el 30 de abril de 2003) y en ellos había dolor. Después, hay un montón de componentes que pueden darle juricidad o no al reclamo. Nosotros tenemos que actuar en el marco de la ley, pero que había dolor no cabe duda. Alguien que perdió un hijo sufre dolor ¿Cómo no entenderlo?
‑¿Usted dijo que el gobierno está en deuda con los inundados? ¿Es así?
‑Yo dije que el gobierno está en deuda con la sociedad en el sentido de encontrar los ejes que producen un enamoramiento entre la sociedad y su gobierno. Los ejes que hacen que el gobierno sea para la sociedad parte de si misma. Comenzamos, con los más y menos, una etapa de tratamiento maduro con las víctimas de la catástrofe: se sancionó una ley con la que podemos estar de acuerdo o no, pero es un equilibrio entre la demanda y lo posible. Fijamos un nivel de acuerdo personal con los damnificados, con respeto por la persona, con reglas claras sobre cuánto se les va a pagar. Me parece que eso supera lo que pasó con anterioridad (en el gobierno de Carlos Reutemann) cuando se repartía dinero sin fijar con el otro una pauta clara. En la vida privada, en cualquier acuerdo se fijan pautas, y acá, el damnificado es un igual con el Estado y esto me parece saludable.
‑¿Recibió una propuesta del ingeniero José Mustafhá, de Empresas Afectadas, para crear una mesa de diálogo con los inundados?
‑Más que una mesa de diálogo, la ciudad de Santa Fe hoy está en una encrucijada, que puede aprovechar para dar un salto cualitativo hacia delante o quedarse sumergida en estas cuestiones de la cotidianeidad. El Ente de la Reconstrucción funciona con sus más y sus menos. Hay una ley de reparación. Los pagos a los damnificados se cumplen. Pero esta es una oportunidad para repensar la ciudad de Santa Fe en el contexto de una provincia que se desarrolla hacia un lado distinto. Le dije a Mustafhá que es una oportunidad magnífica para pensar a Santa Fe en el contexto de una región distinta. Las ciudades inventan sus vocaciones, las ciudades se reinventan. Veamos los casos de Bilbao o Barcelona. Me refiero a la capacidad para reinventarse cuando su destino original se agota. Bilbao era una ciudad industrial y cuando perdió esa condición y se reinventó como una ciudad de servicios y del turismo. El destino de Santa Fe se puede repensar y nosotros tenemos una responsabilidad importante en imaginar la región de una manera diferente. Esto es lo que Mustafhá llama una mesa de diálogo y yo un espacio de reflexión sobre el destino
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