MARÍA EUGENIA BIELSA PODRÍA DEFINIR LA DEROGACIÓN DE LA LEY DE LEMAS
En declaraciones realizadas al Diario El Litoral, Bielsa lamentó que el proyecto enviado en diciembre del año pasado recién haya comenzado a discutirse en julio, aunque reconoció que como no hay elecciones en un plazo breve “no existía tanta premura”.
A la vicegobernadora tampoco le parece mal que en el bloque mayoritario justicialista haya disidencias. “Todo lo contrario, el debate interno también es positivo y hace a la esencia de la democracia. La verticalidad absoluta, aún en temas de fondo no es buena y hemos tenido sobrados ejemplos de ello. La democracia se sustenta en tres poderes, no en uno solo”, acotó.
Más adelante, señaló que el proyecto a consideración del Senado y que viene de Diputados “está basado en un nuevo régimen electoral que busca mayor responsabilidad del ciudadano para que, primero se involucre y elija dentro de los partidos a quien quiere como candidato y luego, en su segunda instancia, vote el mejor para que gobierne una provincia, una ciudad o una comuna”.
EXPECTATIVAS
Con relación al proyecto de derogación que debería tener tratamiento en la semana que se inicia, nadie dentro del bloque mayoritario puede asegurar el tratamiento de alguno de los tres por razones de índole reglamentaria.
En las tres comisiones en que fueron girados los dos proyectos hay mayoría del sector que no adhiere a la iniciativa de Raúl Gramajo (seguir con Lemas) y aunque los justicialistas quieren introducirle modificaciones el proyecto que aprobó la Cámara de Diputados, se estima que llegarán a un acuerdo en ese sentido y esta semana o la próxima, la ley de Lemas será un recuerdo.
La demora en el tratamiento, en definitiva, tuvo como principal objetivo, evitar la ruptura del bloque justicialista y, en segundo término, consensuar las reformas a introducir.
Por último, no es gesto negativo que haya disidencia en el bloque mayoritario y menos aún que no sean coincidentes las posturas con el Poder Ejecutivo. Todo lo contrario, un poder que resigna sus funciones como ha ocurrido tradicionalmente con el Legislativo, carece de sentido y avala a todos aquéllos que no adscriben a la teoría de los tres poderes idóneos, independientes y eficaces.
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