MARIO VARGAS LLOSA SE PRUEBA COMO ACTOR
Se trata de la segunda vez que Vargas Llosa se pone el traje de actor. En esta nueva obra, los dos personajes se metamorfosean sin cesar, sobre todo Penélope, y fieles en esto “a una vocación que parece ser la norma en la cultura helena primigenia”, donde todos los seres, humanos, dioses y animales padecen de inestabilidad ontológica, explica Vargas Llosa en un comunicado.
“Los protagonistas no son nunca lo que son para siempre, sino de manera provisional: todos viven varias vidas, como si fueran personajes y cosas de ficción”, indica el autor de “La ciudad y los perros”. Sobre las características del texto, explica que es fiel al espíritu del poema.
El personaje de Vargas Llosa se define como un aventurero curtido en las artes de la guerra que se destaca por su audacia y valentía en la guerra de Troya. Ayudado por dioses como Palas Atenea y Hermes, se enfrenta y vence a enemigos como el Cíclope, o sutiles y atractivos como las sirenas. Al mismo tiempo que lucha, padece y ve desaparecer a todos sus compañeros, goza y se divierte con las bellas mujeres que caen rendidas a sus pies y con sus propias hazañas, que “conserva en la memoria para poder contarlas después”.
Al igual que en “La verdad de las mentiras”, la primera vez que subió al escenario, la dirección de este corre a cargo de Joan Ollé, para quien esta obra ha dado un paso más porque “no es una dramatización de textos, sino una puesta en escena”. Sobre la labor interpretativa de Vargas Llosa, Ollé afirma que el escritor es un actor sin matices porque “se ciñe al pie de la letra a los textos”.
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