Martín Landajo: “El rugby es el mejor laburo del mundo”
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El Nº 9 y chef goza de trabajar de lo que lo apasiona, tanto como este juego integral, que le da más acción.
JOHANNESBURGO.- Es un atorrante, según la definición del lenguaje callejero. Tiene chispa de ambos lados del mostrador: Martín Landajo es un bromista en la vida y un pícaro en el campo de juego, con el número 9 en la espalda. Se ríe de la presión: a los 27 años, con un mundial encima y 53 juegos en los Pumas, se refleja en una actitud descontracturada, libre. Se deja llevar. Siempre con las medias sin estirar, allí donde la vista ajena posa la mirada. “Juego con las medias bajas desde chico. Realmente no sé por qué lo hago. Algunos creen que simboliza un poco la desfachatez, que no me importen tanto las formas, que no sea tan estructurado… Por ejemplo, yo nací en el CASI, y el club es un poco así, como yo. Si hubiera sido del SIC tal vez no me habrían dejado. Viene un poco de mi origen, soy así, tal cual”, advierte, sin contracturas.
-¿No tiene que ver con ser el más talentoso?
-Compartimos mucho tiempo, así que cada uno va buscando su función en el equipo. Obviamente, los más grandes son los que trabajan como líderes y los chicos nuevos suman, aprenden. La alegría de la juventud.
-¿Disfrutás el nuevo estilo de juego?
-Totalmente. El rugby argentino evolucionó hacia ese lado, y estoy feliz de que me toque esta etapa. Ojo, no es que antes no lo habría sido, pero los Pumas de ahora juegan un rugby más abierto, más divertido. El mérito es del profesionalismo, de que hay más jugadores, de que hay más entrenadores, de que hay más tiempo para pensar en esos detalles. El rugby argentino se volvió más completo. Antes era entrenarse y jugar a lo que podían. La garra y la pasión nunca faltaron. Ahora se sumaron otras cosas. Estoy feliz de estar en este momento.
-¿Hay espacio para disfrutar?
-Sí, obvio. Antes era más garra, más pasión. Muchos más golpes. El medio-scrum [su puesto] era por entonces un líder, pero no tenía tanta relevancia. Hoy puedo tener más la pelota, puedo jugar. Es más divertido.
-Como tirar caños, gambetas. Ir siempre hacia adelante…
-Me gusta que los tres cuartos vengan de atrás, corten la línea, se hagan pases entre líneas, de un lado al otro, por sorpresa, sin que los toque nadie. Las jugadas lindas. Cuando los rapiditos hacen esas cosas impresionantes es cuando más disfruto. Por ejemplo, me encanta ver a Santiago Cordero cuando empieza a pisar, corre y se saca tres o cuatro tipos de encima como si nada y termina en try. A los forwards se les complica un poco, pero eso es parte del juego.
-El rugby es un juego, y desde hace un tiempo, un medio de vida. A partir de eso, ¿cambió tu manera de pensar?
-Cuando empezó el profesionalismo, en 2009, con el Pladar, firmé mi primer contrato y empezó la competencia en serio por el mundo. Entonces me di cuenta de que mi pasión por el rugby, de un día al otro, iba a ser mi trabajo. Y nadie sabía lo que iba a venir, el Rugby Championship, el Súper Rugby y todo eso que apareció después. Me di cuenta de que el rugby podía ser un estilo de vida. Cuando era chico, sólo quería jugar; de grande lo tomo con otra responsabilidad, aunque con la misma alegría.
Con seis tries, Landajo ese el tryman de los Jaguares en el Super Rugby
Tiempo atrás estudió cocina, se recibió de chef y trabajó durante tres años con un amigo en una empresa de catering en San Isidro. “Hacíamos eventos, fiestas. Se me complicó con los viajes, empecé a irme seguido, y entonces tuve que dejarlo”, se lamenta, a la distancia.
-¿Eras bueno en la cocina?
-En eso no soy el más hábil… [lanza una carcajada]. Le perdí un poco la mano; me gustaba armar los eventos, sobre todo. Pizzas, pastas, entradas, postres; comidas sociales. Me gustaba más lo organizativo, aunque nosotros hacíamos la masa de la pizza… Habré hecho 100 pizzas durante un día. ¡Amasar y amasar!
-Eso sí era laburar.
-[ríe] Dicen que esto también. Pero para mí es un disfrute total.
-De alguna manera, el rugby hoy es un trabajo.
-Sí, lógico. Aparte, no puedo hacer otra cosa. Trabajo de esto. Pero para mí el rugby es el mejor laburo del mundo. Estar acá, en un hotel, con los amigos… Es espectacular.
Landajo puede ser también un tipo serio, analítico. Con convicciones. “Porque el rugby es para disfrutar. Un partido, un vestuario. Y pasa todo tan rápido…”, se despide, con anticipada nostalgia.
Desde Pampas XV, siempre presente
JOHANNESBURGO (De un enviado especial).- Martín Landajo es un símbolo del viraje al profesionalismo del rugby argentino. Estuvo en el Pladar, fue parte de Pampas XV desde el primer año de ese seleccionado, es el medio-scrum habitual de los Pumas e integra Jaguares, equipo cuyo primer try histórico anotó el back surgido en CASI. Para el choque de este sábado con Lions en Ellis Park está confirmado, en un conunto que presentará cuatro cambios respecto al inicial de la derrota de hace seis días contra Sharks en Vélez. La formación: J. Tuculet; González Amorosino, Orlando, J. Hernández y Boffelli; N. Sánchez y Landajo; Lezana, Isa y Matera; Lavanini y Alemanno; Herrera, Montoya y García Botta.
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