MÁS DE 100 MIL PERSONAS PASARON EN ONCE DÍAS POR EL MUNDIAL DE TANGO
Once días después, los zapatos y tacos se tomaron un respiro. Con un final de bandera verde por la pareja calidad de los competidores, el IV Campeonato Mundial de Baile de Tango cerró ayer y consagró a nuevos campeones del Mundo en La Rural.
El evento, organizado por el Ministerio porteño de Cultura y auspiciado por Clarín, convocó a más de 100.000 personas y sirvió para confirmar que, en el siglo XXI, el tango está más vivo que nunca.
El Mundial cerró con la finalísima de Tango Escenario, la más artística de las competencias. En una escena montada en el pabellón Ocre con plateas para 4.000 personas, absolutamente colmadas, las parejas finalistas demostraron sus habilidades en coreografías sumamente estudiadas.
El premio mayor finalmente fue para los colombianos Diana Patricia Giraldo Rivera y Carlños Alberto Paredes Arigel.
Anoche, mientras el público seguía llegando, los que nos conseguían lugar se dirigían al pabellón Frers, donde una pantalla gigante reflejaba lo que ocurría con la competencia. Es que las entradas que se repartieron por la mañana se agotaron en 45 minutos. Clarín encontró casos como los de un colombiano y tres chicas de Rosario que hacían cola desde las 5 de la tarde frente al pabellón finalista, tres horas antes para conseguir una buena ubicación.
Pasadas las 20.30, la voz de Fernando Bravo anunció a la primera de las dieciséis parejas en salir a la arena para la ronda decisiva de la categoría: fue la compuesta por Sara Masi y Mauro Zompa, de Florencia, Italia, quienes acometieron Gallo ciego, de Agustín Bardi. También a lo largo del Mundial hubo varias parejas de bailarines de diversas nacionalidades: chicas de Japón o Taiwan con argentinos, por ejemplo.
El sábado a la noche había sido la final de la otra disciplina, el Tango Salón, acaso la versión más porteña. Sin pasos estridentes, girando en sentido contrario a las agujas del reloj y sin poder romper el abrazo, las 485 parejas anotadas fueron desfilando por la pista del pabellón Ocre, ante la mirada de miles de espectadores, entre los que pudo verse, siempre en primera fila, al actor estadounidense Robert Duvall, fana del tango que disfrutó como uno más. En la final hubo 38 parejas, y los ganadores fueron Fabián Peralta y Natacha Poberaj (ver La pareja…).
En el Mundial también se destacaron muchas parejas extranjeras. Neocelandeses, japoneses, italianos, rusos y de todo el mundo. Fue notable además la cantidad de competidores jóvenes. El 80% de los bailarines tuvo entre 18 y 30 años.
“El Mundial fue la demostración de que la sumatoria de esfuerzos públicos y privados dinamiza la oferta cultural y la lleva a su máxima expresión, pero también es un incentivo para que otras ciudades del mundo se interesen por nuestra música y nuestra danza”, evaluó la Ministra de Cultura del Gobierno porteño, Silvia Fajre.
Y la gente disfrutó del baile ajeno y del propio hasta pasada la medianoche.
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