MÁS DE 3 AÑOS PARA CAPTAR FONDOS
Invitado por la Fundación Mediterránea, criticó a los que apoyaron la convertibilidad
-Usted dijo que los nuevos empresarios, de entre 35 y 40 años, son los que van a traer el cambio. Yo tengo 63, y pienso qué lugar habrá para mí, preguntó, no sin ironía, Sergio Einaudi, de Techint.
-Estimado Sergio, yo sé que mentalmente tenés 34, así que estás incluido, le contestó, entre sonrisas Roberto Lavagna.
El diálogo fue una clara expresión del clima que se vivió ayer al mediodía en el almuerzo mensual de la Fundación Mediterránea, que tuvo al ministro de Economía como invitado especial y que sirvió a ambas partes para pasar en limpio el pasado (los empresarios de la FM fueron factótum y sostén de Domingo Cavallo, cuando el cordobés reinaba en Economía) y debatir sobre los pasos por seguir.
En un coqueto salón del hotel Alvear, y frente a numerosos empresarios convocados por Fulvio Pagani, presidente de la Fundación, Lavagna advirtió que la Argentina “necesita más que tres o cuatro años” para volver a tomar fondos en los mercados de capitales internacionales en forma “responsable”.
Fue cuando defendió la estrategia del Gobierno de no incrementar el endeudamiento público ni hacer acuerdos “sobre la base de la urgencia por regresar al mercado” a captar esos fondos. Al respecto, desmintió que exista entre sus planes la posibilidad de ofrecer un plan de reestructuración de la deuda corto, porque “no sería consistente con la capacidad de pago de largo plazo y requeriría una nueva reestructuración dentro de tres o cuatro años”.
Al comenzar el almuerzo, Fulvio Pagani recibió formalmente al invitado recordando los 26 años de trayectoria de la Fundación, “como foro apartidario, con el único condicionamiento del respeto a la libertad y para integrar el país todo”.
Como para que no quedaran dudas de que el dominio de Cavallo sobre los cuadros intelectuales de la FM fue coyuntural, el empresario cordobés le transmitió al ministro “nuestra disposición y la del Ieral (el instituto de investigación de la FM) para contribuir con nuestros estudios a mejorar a nuestra querida Argentina”.
Lavagna desgranó un discurso estructural, con algo de cátedra universitaria, en el que enrostró a los empresarios haber apoyado “explícita o implícitamente” modelos basados en el atraso cambiario y políticas sustentadas “en la espectacular expansión de la deuda pública, que hoy debemos enfrentar como sociedad”.
El ministro enumeró tres razones para ese apoyo y las analizó “no para culpabilizar, sino para entender”:
Para algunos empresarios locales, que vendieron sus compañías y se transformaron en rentistas, “un peso sobrevaluado era un modelo comprensible en términos de ganancia de capital”. Estos, dijo Lavagna, ya no están.
Para los gerentes de inversiones extranjeras (muchos en el sector de servicios públicos privatizados), la sobrevaluación del peso “facilitaba su performance como manager. Era ciertamente más fácil “hacerse la América” bajo esas condiciones”. Ahora tendrán que adaptarse al nuevo contexto.
Otros, por “ideología, prefirieron creer en el modelo-milagro, sin prestar suficiente atención a lo que ocurría en el cuerpo social del país”. La actitud que tomará este grupo ahora es, para el ministro, “un signo de interrogación”.
Fue entonces cuando Lavagna apeló a los jóvenes empresarios de 35 a 40 años como factor de cambio, mención que provocó murmullos en la sala y la preocupación de Einaudi.
Este contenido no está abierto a comentarios

