MÁS DE 300 POLICÍAS LEVANTARON EL AUROACUARTELAMIENTO
El gobernador Gerardo Zamora, anunció la exoneración de 115 policías de diferente rango que participan del autoacuartelamiento y advirtió que de esa forma “se rompe” la cúpula rebelde. Pero tras llamar a los manifestantes a congregarse frente a la Jefatura para que los policías depusieran su actitud, la protesta de desmadró y la Jefatura terminó en llamas. El vicegobernador, entonces, se presentó para intentar poner paños frios al asunto y advirtió que los uniformados se irían del lugar.
El subsecretario de Gobierno de Santiago del Estero, Carlos Silva Neder, y la cúpula de la Policía se reunieron y mantenían esta noche una conversación con los efectivos autoacuartelados en procura de destrabar el conflicto. El encuentro comenzó a desarrollarse en la Escuela de Policía poco antes de las 19. Los uniformados estaban representados por el comisario retirado Ricardo Gutiérrez y otros efectivos.
De todas formas, el gobernador Zamora adelantó que no negociará con Gutiérrez y que pretende “orden y paz en Santiago del Estero” y el líder de la protesta, en cambio, sólo va por el caos. Además, dijo el funcionario en conferencia de prensa, que “no se puede defender un aumento de sueldo a balazos”, en referencia a los disturbios de esta tarde.
Por su parte, el obispo Francisco Santillán se comunicó con el gobernador Gerardo Zamora, quien se comprometió a revisar cada uno de los casos de policías pasados a disponiblidad. Así lo comunicó el sacerdote Jorge Ramírez, secretario del obispo, quien se dirigió a la sede policial donde estaban los autoacuartelados para elevarles la propuesta.
Pasado el mediodía, el mandatario provincial dio una conferencia de prensa en el Salón de Acuerdos de la sede gubernamental y afirmó: “Con esta medida, se rompe la cúpula de quienes están manejando a los policías autocuartelados”. Además, dictó la emergencia policial por 180 días y dijo que “el gobierno no negocia con coimeros”.
La medida del gobernador fue acompañada por miles de personas que fueron convocadas por el gobierno provincial a concentrarse frente a la Jefatura, para repudiar a los autoacuartelados. La movilización promovida por dirigentes del gobierno tuvo momentos de tensión, ya que algunos manifestantes rompieron vidrios y atacaron a pedradas el edificio. Luego fueron por puertas y ventanas e incendiaron mesas, en tanto que otro grupo buscaba ingresar a la sede intentando forzar la puerta central.
Los acuartelados les respondieron a los manifestantes con gases lacrimógenos y piedras. Por eso, el vicegobernador Emilio Rached tuvo que hacerse presente acompañado de gendarmes y asegurar que estos se comprometieron a abandonar la medida de fuerza y retirarse del lugar.
El gobernador Zamora había advertido ayer acerca de una posible exoneración a los manifestantes, después de amenazar con “duras sanciones” a los efectivos policiales que se plegaran a la protesta. De hecho, en represalia a esa amenaza, unos 200 se habían sumado ayer por la tarde a la medida en respuesta a los dichos del mandatario.
Incluso, en aquella declaración Zamora denunció “resabios del juarismo” detrás del autoacuartelamiento y los vinculó a diversos sectores dentro de la fuerza que siguen respondiendo a Musa Azar, el oscuro jefe de Policía en la época del gobierno de Carlos Juárez.
El hecho es que la Policía de esa provincia se encuentra amotinada en la Jefatura desde el martes, en reclamo de 700 pesos de sueldo básico y por la actualización de los ascensos en los cargos, que están congelados desde hace más de diez años.
Este contenido no está abierto a comentarios

