MÁS DE 4 MIL DOCENTES SANTAFESINOS PASAN LOS 60 AÑOS Y AÚN DAN CLASES
Según datos del Ministerio de Educación de la provincia, en las escuelas santafesinas hay 4.689 docentes que tienen más de 60 años. En porcentajes, esto representa algo más del siete por ciento de los maestros que dan clases tanto en escuelas públicas como privadas. Con estos números, los gremios docentes -la Asociación del Magisterio (Amsafé) y el Sindicato de Docentes Particulares (Sadop)- se sentarán esta mañana en Santa Fe con las autoridades de la cartera educativa provincial, del Ministerio de Hacienda y de la propia Caja de Jubilaciones y Pensiones para debatir la situación previsional del sector.
En rigor, el reclamo del 82 por ciento móvil para los haberes jubilatorios es uno de los ejes del conflicto de los docentes santafesinos. El propio gobernador Jorge Obeid aseveró la semana pasada que si se otorga esta exigencia “corre peligro” el acuerdo por el que la Nación auxilia el financiamiento de la Caja. Pero el problema jubilatorio no es exclusivo de los maestros sino que abarca al conjunto de los empleados provinciales, es por eso que mañana también la Unión del Personal Civil de la Nación (Upcn) concurrirá a la misma mesa de negociación que Amsafé y Sadop.
Para el viceministro de Educación, Ricardo Dupuy, aún es apresurado hablar de una plantel de maestros con una edad elevada. Pero reconoció que “si se extiende esta realidad -relacionada con la postergación de la jubilación para conseguir mejores haberes- dentro de 10 años vamos a tener una planta más envejecida de lo normal, en comparación con otros sistemas”.
De acuerdo a la estimación de Dupuy, la media de edad de los docentes en actividad no supera los 43 años: “Un número que está en sintonía no sólo con lo que pasa en otras provincias del país, sino también en otros sistemas mundiales”.
En cambio, desde Amsafé sí se advierte que “hay un alto promedio de edad entre los docentes de la provincia”. Según calcula la secretaria adjunta del gremio, Sonia Alesso, entre el 30 y el 40 por ciento de la planta tiene entre 50 y 60 años. Son todos maestros que han superado el piso de 20 años de servicio y que constituyen un porcentaje similar al anterior si se busca a los docentes en condiciones de cobrar el 100 por ciento de retribución por antigüedad (beneficio al que se accede después de trabajar dos décadas).
“La gran cantidad de gente trabajando con tanta antigüedad se da porque desde el 96, cuando se impuso la emergencia económica previsional, muy pocos docentes se jubilaron porque terminaban ganando poco más del 50 por ciento del sueldo de un maestro en actividad. Lo que en el bolsillo significaba entre 200 y 300 pesos”, explicó.
Actualmente, la remuneración a la que puede acceder un docente jubilado no es mucho más onerosa (el gremio calcula unos 600 pesos), producto de la ley jubilatoria vigente que Amsafé considera “la peor del país” (ver infografía).
Lógicamente, como contracara de la escasa cantidad de maestros que se retiraron del sistema en los últimos años, también se elevó la edad de ingreso a la actividad. “Hace 10 o 20 años los primeros reemplazos los hacías con 20 o 21 años. Actualmente, los maestros recién entran al aula a los 30 o 35 años”, indicó Alesso.
Vocación y aguante
Aunque quizás lo más importante del problema sea cómo se siente el paso de los años en la tarea pedagógica. Es decir, qué tipo de educación reciben aquellos chicos que tienen docentes con muchos años de servicio y que sólo esten aguantando la llegada de su jubilación.
“La docencia es una tarea que tiene su especificidad -remarcó Alesso-. No es lo mismo un docente que se pone al frente de 30 o 40 alumnos todos los días o que enfrenta siete cursos y tiene que corregir cientos de pruebas que una persona con tareas de oficina”.
Así, Alesso citó la recurrencia de enfermedades profesionales, cuadros de estrés, presión, problemas críticos de la voz, várices y problemas de columna, una dolencia que se está agravando y aparece cada vez con mayor frecuencia entre los maestros.
“Sin menospreciar la importancia de la experiencia, hay docentes que están trabajando con chicos con capacidades diferentes, con alumnos que comen una vez al día. Y ningún pedagogo puede sostener que hoy en día un maestro de alta edad pueda estar trabajando en estas condiciones”.
El viceministro de Educación también admitió que hay demandas que superan a los maestros entrados en años. “Hay determinados trabajos aúlicos que los docentes de más de 60 años ya no están en condiciones de afrontar, como por ejemplo los requerimientos pedagógicos del nivel inicial”.
Cambio de norma
Por esto, Dupuy aseguró que “no hay nadie en este momento dentro del gabinete de ministros de la provincia que no plantee que es necesaria una modificación del régimen previsional”.
Pero al mismo tiempo tildó de “nefasta” la metodología empleada por los gremios docentes para hacer escuchar sus reclamos que dejaron sin clases a los chicos durante tres jornadas en las últimas dos semanas.
“Esto no se puede plantear de forma intempestiva, cuando estamos en una mesa discutiendo el tema. No se puede cambiar la ley jubilatoria de la noche a la mañana, hay que sentarse, sacar proyecciones económicas, comparar otros sistemas, medir cómo impacta este cambio en la complejidad que ya de por sí tiene el régimen previsional”, advirtió el viceministro.
-Amsafé asegura que la ley de jubilaciones de la provincia es la peor del país. ¿Es cierto?
-No, para nada, ahora se ve una diferencia entre lo que son las cajas jubilatorias que quedaron en las provincias y las que pasaron a la Nación (que reconoce el 82 por ciento móvil, y establece 57 años para las mujeres y 60 para los varones como edad mínima para jubilarse), pero hay regímenes jubilatorios como los de las provincias del noroeste y del noreste que son peores que el nuestro. Esto no significa que el régimen de Santa Fe sea la panacea, pero tampoco se puede hablar que sea el peor del país.
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