MÁS DE 5.000 ALUMNOS DE DERECHO DEBERÁN IR A ESTUDIAR A OTRA SEDE
Más de la mitad de los 10.000 alumnos que concurren a la Facultad de Derecho de la universidad local -devastada ayer por un voraz incendio- deberán trasladarse a otra sede para seguir cursando sus estudios, ante la destrucción del edificio, que también alberga al Museo de Ciencias Naturales.
Mientras ayer continuaban los peritajes para determinar las causas del fuego y se estimaban las pérdidas en $ 5 millones, el decano de la facultad, Ricardo Silberstein, confirmó que la Universidad Nacional de Rosario ya está buscando un edificio alternativo para poder dictar las clases. En tanto, también se espera el resultado de las inspecciones técnicas para determinar qué sectores del edificio podían ser habilitados.
Los daños fueron tan importantes que obligaron a las autoridades universitarias a suspender la actividad académica por más de tres semanas, hasta el 28 de este mes.
A menos de 24 horas del incendio, un equipo de expertos en explosivos de la Policía Federal arribó a esta ciudad para colaborar en las investigaciones. Si bien los resultados de los peritajes no se dieron a conocer, sigue firma la sospecha de que el fuego comenzó al caer sobre los techos de madera restos de una bomba de estruendo arrojada por empleados estatales en una manifestación.
El decano Silberstein no descartó que los manifestantes hayan hecho estallar bombas de estruendo frente a las ventanas de la casa de estudios para que los alumnos que a esas horas estaban en clases abandonaran las aulas y se sumaran a la marcha de protesta.
Asimismo, reveló que una hora y media antes de que se desatara el incendio se recibió una llamada telefónica anónima que alertaba sobre la existencia de una bomba en el edificio. Sin embargo, el relevamiento realizado por expertos en explosivos dio resultados negativos, por lo que no se interrumpió la actividad académica.
Silberstein responsabilizó del incendio a los manifestantes del gremio de estatales, que lanzaban al aire bombas de estruendo con morteros, tanto desde la esquina a la que se abren los amplios ventanales del Museo de Ciencias Naturales como de los techos de la Facultad de Derecho.
“No sé si fue intencional o no, pero lo cierto es que el incendio que causó tan severos daños en las instalaciones de la facultad y del museo fueron provocados por los explosivos”, afirmó el decano, que ofreció su testimonio al juez federal Omar Digerónimo, a cargo de la investigación.
Tras recorrer el edificio en ruinas, el gobernador Carlos Reutemann se mostró “consternado” por la catástrofe cultural que representaban las pérdidas ocasionadas por el incendio y se comprometió a destinar un millón y medio de pesos para la reconstrucción de las instalaciones dañadas.
También el presidente Néstor Kirchner se comprometió a dar “el apoyo financiero necesario para la reconstrucción”. Así lo anunció el ministro de Gobierno de Santa Fe, Carlos Carranza, que también advirtió que será necesaria una ayuda internacional. Para ello se invitará al canciller Rafael Bielsa, ex alumno de la facultad destruida.
Otro llamado de alerta
Ayer, en horas de la mañana, se registró un nuevo principio de incendio en uno de los salones de la planta baja del antiguo palacio de tribunales. Pese a que las llamas que emergían de las ventanas causaron alarma, el fuego pudo ser sofocado en pocos minutos por bomberos destacados de guardia.
Una vez que la situación estuvo bajo control la custodia policial permitió el ingreso de un grupo de empleados del museo para que efectuaran un relevamiento de las pérdidas y removieran aquellos elementos que, por no haber sido afectados por el incendio, podían ser rescatados. “Una cosa es imaginar lo que pasó y otra muy distinta es verlo, recorrer las salas, ver la destrucción que causó el fuego es desolador”, se lamentó el jefe del Departamento de Antropología, Claudio Rizzo, en diálogo con LA NACION.
“Es desesperante: 30 años de trabajo y de sueños se hicieron cenizas. Igual, no vamos a bajar los brazos. Pusimos mucho esfuerzo y dedicación para que el museo llegara a ser lo que fue y no nos vamos a dejar vencer por una desgracia”, enfatizó.
Los empleados del museo coinciden con los estudiantes de Derecho y los vecinos en señalar como responsables del incendio a un grupo de manifestantes de empleados estatales que hicieron detonar bombas de estruendo, que cayeron sobre los techos de madera del ala oeste del museo.
Los dirigentes de los gremios que convocaron a la manifestación aseguraron que, en caso de que se comprobara que el fuego se inició por causa de los artefactos pirotécnicos, asumirían su responsabilidad por el siniestro.
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