MÁS DUDAS EN ESPAÑA SOBRE LA TREGUA DE ETA
El alto el fuego permanente declarado por ETA el 22 de marzo pasado cumplió ayer su primer mes de entrada en vigor, en medio de una creciente polémica generada por dos ataques con artefactos incendiarios en las últimas horas, que se le imputan al entorno de la banda terrorista.
Al incendio, el pasado sábado, del comercio de un concejal de la Unión del Pueblo Navarro (UPN), aliado del conservador Partido Popular (PP), en Barañáin (Navarra), le siguió anteanoche el lanzamiento de cócteles molotov contra una oficina de una aseguradora en el municipio vizcaíno de Getxo.
Los dos hechos -que Batasuna, brazo político de ETA, calificó ayer de “gravísimos”- llevaron al presidente del gobierno autónomo de Navarra, Miguel Sanz, a exigir al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que interrumpiera el proceso de paz.
“No existe ninguna diferencia entre este atentado [el incendio de la ferretería] y los que se produjeron antes de la declaración de alto el fuego en Navarra. No se puede actuar con paños calientes ni calificar el atentado de incendio provocado. Esto es un atentado terrorista puro y duro”, dijo ayer el funcionario.
En la misma línea, el secretario general del opositor Partido Popular (PP), Angel Acebes, declaró ante la prensa que el alto el fuego permanente decretado por ETA “no es real”, cuando se le preguntó si el PP considera que tras los ataques se debe interrumpir el proceso de paz.
“No se trata de verificar si ETA va a estar quieta por un tiempo, sino que se trata de verificar si va a disolverse y va a entregar las armas de manera definitiva -dijo Acebes-. No es compatible el alto el fuego con atentados y con cartas de extorsión a empresarios.”
Otro punto de vista
El gobierno, sin embargo, mantiene una posición distinta. El ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que el próximo fin de semana la policía estará en condiciones de determinar si los atentados incendiarios estuvieron vinculados con ETA, y advirtió que, pese a esos actos violentos, el alto el fuego sigue teniendo “bases sólidas”. El proceso iniciado los “va a llevar al final a la paz”, según auguró el ministro.
El cese total de la violencia, incluidos los ataques de guerrilla urbana (kale borroka) y las extorsiones a empresarios, es la condición previa impuesta por Zapatero para acudir al Parlamento y pedir autorización para abrir formalmente un diálogo con ETA.
En ese eventual diálogo, al igual que sucedió en las anteriores declaraciones de alto el fuego, un punto de referencia lo constituye la ilegalizada Batasuna, liderada por el ex etarra Arnaldo Otegui, que hasta ayer nunca había condenado los atentados de ETA ni la violencia callejera, protagonizada en gran medida por miembros de su organización juvenil, muchos de los cuales han pasado después a formar parte de la banda terrorista, que en 40 años ha matado a más de 800 personas.
Sin embargo, hasta el momento la situación parece muy confusa. El gobierno cree que en el caso de las cartas de extorsión a los empresarios, cuya vigencia fue denunciada en los últimos días por hombres de negocios, existe la posibilidad de que ETA las hubiese enviado antes del alto el fuego. En el caso del ataque en Barañáin, la policía no descarta que el incendio del comercio no haya sido por orden de ETA.
Podría ocurrir también que “fuerzas disidentes” estuvieran detrás de lo sucedido, o que el dueño de la ferretería haya sido víctima de una venganza privada que no tenga nada que ver con la política.
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