MÁS DUDAS POR LA MUERTE DEL ADOLESCENTE EN PALERMO CHICO
Una diferencia insalvable se instaló sobre la muerte de Matías Bragagnolo: mientras la autopsia determinó que la causa de muerte fue un edema pulmonar (sangre en los pulmones) y que Matías apenas tenía una lastimadura en uno de sus brazos, su padre aseguró que durante el velorio notó a su hijo con golpes en la cara y en la espalda, y dijo que está seguro de que lo mató una patota de once jóvenes que lo atacó cuando compraba bebidas junto a dos amigos en un quiosco del exclusivo barrio Palermo Chico. Dos de esos jóvenes, de 16 y 17 años, declararon ayer y quedaron detenidos por orden de la jueza de menores María Teresa Salgueiro. No trascendió de qué los acusan.
Por otra parte, un agente de la Policía Federal de la comisaría 53ª que revisó como sospechoso de robo a Matías momentos antes de que muriera fue detenido el domingo por la noche por orden de la jueza y ayer fue apartado de la fuerza (“funciones pasivas”) por la cúpula, según informaron a Clarín en el Ministerio del Interior. El agente, que tiene 32 años y 3 de servicio, estaba declarando ayer al cierre de la edición y seguía privado de su libertad.
Los dos menores detenidos fueron apresados la misma madrugada del domingo en que ocurrió la muerte y serían parte del grupo que atacó o persiguió a Matías y a sus dos amigos.
Como la causa, caratulada “muerte por causas dudosas”, está en secreto de sumario y en manos de la hermética Justicia de Menores, no está claro de qué está acusado exactamente cada uno. Versiones extraoficiales indicaban que los jóvenes fueron indagados por la agresión y que testigos habrían señalado a uno como el que le habría pegado a Matías y al otro como el que le habría arrojado una piedra. Los jóvenes tendrían 16 y 17 años, serían hijos de comerciantes y vivirían en el barrio de Belgrano. Pero algunas versiones indicaban también que tendrían antecedentes por el robo de un auto y por una fuga de un instituto y que ese sería el motivo por el que quedaron detenidos.
Por otra parte, el policía estaría acusado de incumplimiento de los deberes de funcionario público: no sólo consideró como sospechoso a la víctima, sino que lo revisó sin labrar un acta y llamar a testigos, no inició un sumario por el supuesto robo que denunciaban los que resultaron ser los agresores. El hermano de Matías aseguró ayer que, además, el policía “le pegó patadas en las costillas” al cachearlo.
Según revelaron fuentes policiales a Clarín, luego de revisar a Matías en el piso, el policía acusado se fue del lugar sin llamar al patrullero, que fue solicitado por la guardia del edificio de Ortíz de Ocampo 2882. Desde ese edificio había salido Matías junto a dos amigos hacia un quiosco a comprar bebidas para la fiesta en la que estaba. Y hasta allí llegó corrido por otro grupo de jóvenes.
La responsabilidad de cada uno de los detenidos se determinará de acuerdo a lo que la jueza determine como causa de la muerte. Si se queda con la versión de que Matías murió de un edema pulmonar —que es la que figura según revelaron a Clarín fuentes con acceso a la causa— entonces deberá determinar por qué se produjo ese exceso de sangre que lo asfixió. Una opción es considerar que el edema sucedió por un pico de estrés sufrido por la persecución primero y el cacheo policial posterior (ver Qué es un…).
Pero ayer la familia insistió en aclarar que la historia clínica de Matías está registrada en el Hospital Alemán y que no contiene ningún antecedente. Martín, su hermano mellizo aclaró, además, que podía “asegurar que no tomaba drogas”, que en el caso de una sobredosis sería el otro motivo por el que se puede generar una complicación de este tipo.
En cambio, la jueza podría atender a los testimonios que hablan de la pelea y ordenar un nuevo análisis del cuerpo, algo que la familia pedirá cuando se constituya en querellante de la causa. Un médico forense explicó a Clarín que “las manchas en la piel que vio el padre pueden deberse a coloraciones que suelen surgir luego de la muerte”.
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