MÁS QUE CELESTE, LA VICTORIA TUVO COLOR ESPERANZA
Atlético sigue creyendo y cada vez con más fuerzas. Fue a Rosario por tres puntos y volvió con las manos llenas y toda la fe en que es posible seguir siendo de los domingos.
Sabía que la única alternativa era el triunfo y encaró el partido de ese modo. Lo paradójico es que encontró la llave cuando estuvieron 10 contra 10, mientras que durante casi 45 minutos no pudo aprovechar la ventaja numérica por aquella expulsión de Marino. Pero con la polémica salida de Araujo por parte de Oscar Sequeira, buscó desde la fuerza interior las armas para seguir luchando y encontró en esa media vuelta de Barrientos metido en el área, luego de la gran jugada de Darío Gandín, el premio tan ansiado.
Había que ver el delirio de las casi 3.000 personas que se llegaron hasta el Coloso del Parque. Y los jugadores fueron hacia ellos, para rendirles tributo con esos tres puntos que cobraron una dimensión todavía mayor cuando Arsenal le igualó a Chacarita.
Hay que decir que el partido fue apenas discreto, por momentos ordinario y con un arbitraje pésimo de Sequeira, por si le faltaba algo. Pero a quién le importa, después de ese gol del chubutense.
El equipo de Piazza salió a marcar presencia desde el arranque. Césaro y Barrientos jugaban en campo rival, Gandín tenía a maltraer a la última línea local, pero no tenía compañía.
Newell’s estaba frío, como la tarde. Patiño era el único que insinuaba, tratando de asumir una función de enganche que no siente y Rosales parecía sentir que venía de una gripe que le había impedido entrenar con normalidad.
Paulatinamente, Atlético fue retrasándose y empezó a tener problemas con Marino, que le ganaba en el mano a mano a Rodas. Entonces, como Del Bono era apretado por Zapata y Fernández que se adelantaba unos metros, el elenco rafaelino quedaba partido. Más todavía si Forestello no conseguía parar una pelota, como para armar alguna sociedad en las inmediaciones de Palos.
Pero el trámite comenzó a cambiar a los 30′, cuando Marino ganó metros por la izquierda, superó a Rodas y encaró a Araujo en el área. Hubo un choque, Sequeira interpretó -erróneamente- que el volante “leproso” quiso simular y como ya estaba amonestado, vio la tarjeta roja.
Uno de los que suspiró aliviado fue Rodas, que ahora tenía mayor libertad por su carril. Y la Crema quiso aprovechar ese momento de nerviosismo rosarino para recuperar posiciones de avanzada.
Y merodeó cerca de Palos. Primero con un enganche de Gandín que generó un claro penal de Ruiz, ignorado por el árbitro, y luego con un desborde de Di Lorenzo que increíblemente no conectaron Forestello y Del Bono.
Para el complemento, Gallego quiso un equipo más combativo resignando fútbol. Por eso ingresó Iriarte por Patiño, una variante que le permitió dividir más la tenencia del balón.
Newell’s ya no se paró de contra, sino que con el correr de los minutos se animó a buscar. Un par de arranques del escurridizo Rosales y varias jugadas de pelota parada en las inmediaciones del área de Medrán fueron lo más peligroso que generó. Bastante fácil para la seguridad del guardavalla y la solidez de Alarcón.
A todo esto, Piazza no había demorado más el cambio de Villa por Forestello, tratando de buscarle un socio a Gandín. De todos modos, el problema pasaba ahora por el medio, porque crecía la figura de Zapata.
La expulsión de Araujo dejaba mejor parado a Newell’s, que alentado por su gente iba por más. El partido se hizo de ida y vuelta, con muchos espacios.
Primero lo tuvo el colombiano Vásquez y después Gandín dibujó en el área. Por poco Federico García (que reemplazó a Del Bono en los 10′ finales) no llegó a conectar.
El que hacía el gol, ganaba. Estaba claro, y lo conseguiría quien tuviera ese instante de lucidez para definir. Gandín se encargó de hilvanar una gran jugada personal y de meter ese pase para Barrientos, que de zurda y media vuelta puso la pelota contra el palo izquierdo de Palos.
Atlético llegó a 1.083, dejó por primera vez el último lugar en la tabla de promedios y sabe que depende de sí mismo para quedarse en Primera. La próxima meta se llama Independiente.
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