MASACRE DE RAMALLO: PENAS DE HASTA 20 AÑOS PARA LOS POLICÍAS
Lo más importante estuvo incluso más allá de las condenas de hasta 20 años de prisión dictadas contra seis de los policías que dispararon contra los rehenes de Villa Ramallo. El Tribunal que juzgó la segunda parte del caso marcó que es necesario ir más allá: ordenó investigar la responsabilidad que tuvieron en la masacre cinco jefes de grupos especiales de la Bonaerense, entre quienes estaría el que ordenó tirar.
Los jueces apuntaron contra el subcomisario que, allá por setiembre de 1999, conducía el Grupo Halcón de la Bonaerense. También señalaron a dos de sus “jefes de equipo”, y al comisario a cargo del GEO (Grupo Especial de Operaciones, disuelto después de la masacre), a quien recriminaron haber puesto a su gente en posiciones enfrentadas. Además, imputaron al titular del Comando Radioeléctrico de San Nicolás por haber dejado en la zona a sus hombres, uno de los cuales mató al gerente del banco.
Las condenas por homicidio cayeron sobre el ex suboficial principal Oscar Parodi (51), a quien le dieron 20 años de cárcel porque de su fusil salió la bala que mató al gerente Carlos Chaves, y sobre el ex sargento Ramón Leyva (40). Este recibió 18 años porque mató al contador Carlos Santillán.
El Tribunal Oral Federal Nº 1 de Rosario además condenó por “tentativa de homicidio” al suboficial Carlos Aravena (10 años), Ramón Sánchez y Sergio Susperreguy (ambos a 6 años), y a Sergio Garea (2 años). El otro acusado de disparar, Martín San Miguel, fue absuelto por duda. Y el comisario inspector Omar Isaías, imputado por “incumplimiento de sus deberes”, recibió una pena de 2 años en suspenso por no haber preservado la escena del hecho (desaparecieron pruebas).
Así terminó el segundo juicio por la llamada “Masacre de Ramallo”, ocurrida el 17 de setiembre de 1999. Aquella madrugada, luego de permanecer cercados durante horas, tres ladrones in tentaron escapar de la sucursal Villa Ramallo del Banco Nación junto al contador, el gerente y su esposa, Flora Lacave.
Apenas iniciaron la fuga en el Volkswagen Polo del gerente, muchos de los policías que rodeaban el banco dispararon. Hubo 170 balazos, 46 de los cuales dieron en el auto, los rehenes y los ladrones. Sólo Lacave y dos de los asaltantes sobrevivieron, aunque uno de estos murió extrañamente ahorcado en la comisaría.
El entonces ministro de Seguridad bonaerense, Osvaldo Lorenzo, tuvo que renunciar. En 2002 hubo un primer juicio donde fueron condenados el ladrón sobreviviente y seis cómplices a entre 13 y 24 años de cárcel.
El segundo juicio estuvo destinado a aquellos policías que dispararon y acertaron al auto con los rehenes. Los que también tiraron pero no le dieron ni al auto no recibieron sanción alguna. Sus jefes tampoco, un vacío que ahora se propone remediar.
Los jueces Santiago Harte, Otmar Paolucci y Laura Inés Cosidoy apuntaron en primer lugar contra quien era jefe del Grupo Halcón, el subcomisario Gerardo Ascacíbar. Este había aceptado, al declarar como testigo en el juicio, haber ordenado “tirar a las gomas” del auto donde iban los rehenes. Sus subordinados agregaron que no sólo dio esta señal, sino que obvió advertirles a los otros policías de la presencia de las víctimas inocentes.
El Tribunal también ordenó investigar a Sergio Omar Andrada y a Carlos Alberto Andrada, ambos del Grupo Halcón. Como “jefes de equipo”, tenían a cargo el sector por donde pasó el auto.
El otro a ser investigado es el comisario Miguel Fontana, del hoy disuelto GEO. “Ubicó en posición enfrentada a sus efectivos sobre la calle Sarmiento (por donde pasó el auto)”, señalaron los jueces. Luego apuntaron al subcomisario Raúl Martínez, del Comando de San Nicolás: le cuestionaron no haber retirado a su gente cuando ya habían llegado los equipos especiales de Halcón y GEO, y no haber cerrado vías de escape a los ladrones.
Además, los jueces pidieron que se determine si el subcomisario Claudio Pereyra (del grupo GEOF, de la Federal) y uno de sus suboficiales fueron reticentes al declarar en el juicio.
“Nos condenaron por trabajar”, gritó uno de los condenados cuando se lo llevaban. “Investiguen a los jefes”, agregó. Eso hará la Justicia ahora.
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