MASACRE EN LA TAPERA: FAMILIARES DE DOS DESAPARECIDOS SE PRESENTARON COMO QUERELLANTES
Acompañados por los abogados Marcelo Baridón, Gamal Taleb y Marina Barbagelata, y por el coordinador del Registro Único de la Verdad, Guillermo Germano, Rosario Dora Taganone y sus hijas Mariana y Cecilia se constituyeron como querellantes en la causa por la desaparición de Carlos José María Fernández, esposo de la primera y padre de las segundas. Más tarde, también llegaron al Juzgado Federal de Paraná Sara Sarmiento y Carlos Rubén Osuna, madre y hermano de Juan Alberto Beto Osuna.
La Tapera se denominó al lugar donde se “fraguo” un enfrentamiento cometido el 25 de septiembre de 1976, cuando aproximadamente a las 0.30 un grupo de más de 50 efectivos de las fuerzas de seguridad, policiales y militares acribillaron a balazos, a Fernández y Osuna al abrir fuego sobre una vivienda ubicada en calle Rondeau 1.396 de la ciudad de Paraná. Previamente, los mismos asesinos los habían dejado allí, luego de torturarlos salvajemente en el Centro Clandestino de Detención que funcionó en el Escuadrón de Comunicaciones Blindado II de Paraná. Tal hecho fue groseramente enmascarado como un enfrentamiento, aunque la vivienda mostraba más de 300 impactos de proyectiles de todo tipo y calibre, por quienes se adjudicaban el poder para disfrazar frente a la comunidad los Crímenes de Lesa Humanidad que se estaban cometiendo.
Treinta años después y tras la presentación efectuada ante el fiscal federal Mario Silva, la esposa de Fernández destacó que “tenemos muchas expectativas y esta presentación es muy importante a partir de que pasaron 30 años y recién podemos hacer algo a nivel judicial, así que veremos cuales son las puertas que se abren, pero hay que esperar y tener paciencia”.
En tanto, Mariana Fernández, que en ese momento tenía seis meses de vida, acotó que “esta no es una lucha que se inicia hoy, porque la búsqueda comienza en el mismo instante en que se lo llevan de la fábrica en la que trabajaba y apenas aparece publicado en los diarios el comunicado del Ejército en el que se consignaba que había muerto en un enfrentamiento, 22 días después y a 700 kilómetros de donde lo secuestran. Mi mamá viene inmediatamente a Paraná a reclamar el cuerpo y aunque ellos aseguran que el cuerpo es el suyo, nunca se lo entregaron y tampoco se aclaró la simulación del enfrentamiento, que estuvo planeada de entrada”, dijo en diálogo con ANALISIS DIGITAL.
Más adelante, Mariana Fernández agregó que “esta presentación es un intento de romper con aquella simulación, de dar cuenta de que fueron asesinados, que los militares armaron todo y estamos en una realidad social distinta a la de hace 30 años y con el apoyo de un montón de gente que nos sostiene, nos ayuda y acompaña para hacer estas cosas. De manera que es la posibilidad de hacer algo más”.
A esto, el abogado querellante Gamal Taleb añadió que “hace unos 20 días, el coordinador del Registro Único de la Verdad hizo la denuncia por los hechos de La Tapera, denunciando la muerte salvaje de Fernández y Osuna. Hoy nos presentamos con sus familiares como parte querellante, de manera que podremos intervenir, producir pruebas y hacer que la causa avance”.
Cabe recordar que Carlos José María Fernández había sido secuestrado el 4 de septiembre de 1976 de la Fábrica Coego Hermanos en Teodolina, provincia de Santa Fe, por cuatro individuos que se identificaron como pertenecientes a la Policía Federal, hecho que fue visto por varios compañeros de trabajo y denunciado por los propios dueños de la empresa ante la comisaría local. En tanto, Beto Osuna, trabajaba en la Dirección de Catastro de la provincia, su familia supo que estuvo detenido unos días en Santa Fe o en Santa Tomé, antes de ser trasladado al centro clandestino de detención que funcionó durante la dictadura en el Escuadrón de Comunicaciones.
El 25 de septiembre en horas de la madrugada, un grupo de efectivos de las fuerzas de seguridad acribillaron a balazos, a Fernández y Osuna al abrir fuego sobre una vivienda ubicada en calle Rondeau 1.396 de la ciudad de Paraná, donde los habían dejado unos minutos antes, en un simulacro de enfrentamiento, luego de torturarlos salvajemente.
De esta farsa dan cuenta los artículos periodísticos publicados el día 26 de septiembre de 1976 en los diarios La Capital de Rosario, Clarín, La Nación y La Opinión en los que un comunicado oficial relata el “simulacro” de enfrentamiento producido en la casa en circunstancias en que se realizaba un “allanamiento”.
A raíz de las mencionadas publicaciones la esposa de Fernández se presentó en el Comando de Ejército de Paraná donde le comunicaron que los cuerpos de los subversivos habían sido enterrados en el Cementerio Municipal de Paraná en la Fosa Número 71. En el cementerio le informaron que no podían darle mayores datos ya que los cuerpos “no estaban identificados”. Fernández aún permanece desaparecido.
Por su parte el hermano de Osuna, Carlos Rubén Osuna, fue a hablar con el hombre fuerte del gobierno militar en la provincia, Juan Carlos Ricardo Trimarco, y al preguntarle sobre el paradero de su hermano, aquél sacó un mazo de fotos y seleccionando una dijo: “Éste es tu hermano”, y tras la confirmación, le espetó: “Déjate de hinchar las pelotas porque te vamos a hacer boleta a vos también. Está muerto, déjate de joder”. También le dijo que había sido enterrado en el cementerio sin precisarle el lugar.
Por averiguaciones, la familia pudo enterarse que en la fecha más o menos de la noticia llevaron, con autorización del Comando, al cementerio de esta ciudad dos cuerpos: uno grande y otro chico, que los largaron desde arriba para no bajar las escaleras con un improvisado tobogán de madera en una fosa que podía ser la número 74.
Este contenido no está abierto a comentarios

