MASSERA DEBIÓ “PAGAR” POR SUS CRÍMENES
El ex almirante Emilio Massera pagó finalmente 210 mil pesos de indemnización a Daniel Tarnopolsky, único sobreviviente de una familia de desaparecidos y beneficiario de una reparación económica que fue donada casi en su totalidad a la asociación Abuelas de Plaza de Mayo.
“Es la primera vez que Massera tiene que pagar por un hecho cometido en la dictadura. Si no pagaba, se quedaba sin departamento”, resumió la abogada Bettina Stein, representante de Tarnopolsky.
El piso que Massera posee en el edificio situado en avenida del Libertador 2423 -y San Martín de Tours- de Capital Federal iba a ser subastado el 23 de septiembre próximo por orden del juez comercial Luis Gutiérrez Cabello, quien decretó la quiebra del Almirante Cero en el marco del juicio que promovió Daniel Tarnopolsky.
Ayer, y tras haber agotado todos los recursos judiciales para impedir el remate del departamento de avenida Libertador, Massera depositó en un banco los 210 mil pesos que adeudaba a Tarnopolsky, quien de inmediato transfirió 180 mil pesos a la asociación Abuelas, que aún intenta conocer el paradero de cientos de niños nacidos en cautiverio en la dictadura del período 1976-83.
El 16 de julio de 1976, cuando Massera comandaba la Armada y era miembro de la Junta Militar que ejercía el gobierno de facto, un grupo de tareas secuestró al físico Hugo Tarnopolsky y a su esposa, la pedagoga Blanca Edelberg.
Dos días antes, Sergio Tarnopolsky -hijo del matrimonio secuestrado- se había comunicado con sus padres para reportar que había sido detenido. El joven, entonces, cumplía el servicio militar obligatorio en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), donde funcionó el mayor centro clandestino de detención de la dictadura.
Entre los días 15 y 16, el aparato represivo realizó una serie de allanamientos y secuestró al matrimonio Tarnopolsky, a su hija Bettina y a la joven Laura de Luca (esposa del conscripto Sergio, que ya estaba detenido) que fue apresada junto a sus padres. Las siete víctimas fueron alojadas en la Esma y continúan desaparecidas.
Daniel Tarnopolsky, entonces, tenía 18 años de edad y se había ocultado en la casa de unos amigos. Logró huir al exterior, vivió en Israel y Francia, y finalmente se radicó en Estados Unidos, donde aún vive.
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