Matamoscas II
Estoy dejando la provincia de San Luis con destino a Mendoza y debo tener cuidado de no dormirme: las autopistas del Adolfo –ya lo hemos dicho- son una pista celeste con luces hollywoodenses que distraen a los automovilistas, los distienden como el masaje hindú, los duermen y le provocan accidentes. Marcho tranquilo porque es domingo y la ruta 7, siempre complicada, parece que hoy no ofrece alternativas de acción.
Ya se anuncia el río Desaguadero, de modo que es inminente el arribo a la provincia del buen vino y el sol eterno. Parece que así es: estaba nublado y no bien los primeros carteles anuncian que Mendoza está a la vista se asoma antes de azotar la cordillera, el astro rey, como le llamaban los poetas antiguos o los que nunca se sintieron heridos por el mencionado una amanecer en curda.
Felizmente, porque el hombre debe aprender de sus errores, he dejado en tierras puntanas todos los alimentos que podrían ser carne de cañón en los controles sanitarios de las rutas. Recordarán ustedes que en San Juan fui sorprendido por inspectores insensatos que, bajo la excusa de detener moscas asesinas, acabaron con mi provisión de mandarinas y con un morrón que pensaba arrojar esa misma noche a la parrilla con el agregado de un huevo.
De repente, el camino se cierra. No está cortado, sino que unos conos anaranjados debidamente ubicados conducen a un costado de la ruta. Como es la Argentina, uno debe tener cuidado: pueden ser los ladrones, conocidos como piratas del asfalto, o bien otros casi tan peligrosos para quien anda mucho en la ruta: los cobradores del peaje. Ni uno ni lo otro. Finalmente se ve un control sanitario…
La infraestructura es realmente imponente. Parece un paso aduanero. Pero no, apenas persiguen moscas destructoras de cosecha. Dice un joven en una cabina que “es obligación pagar 1.50 para poder continuar”. Le digo que no estoy dispuesto a pagar porque me parece injusto. Dice el joven “que pase más adelante, detenga el auto y lo explique en una oficina”.
Mientras recorro los metros indicados hasta el lugar de mayor parafernalia, al más ostentoso, a un gran techo que yo llamo paso aduanero, recuerdo que lo mismo me sucedió, después del episodio trágico de las mandarinas, en Vallecito, provincia de San Juan, pero como me negué a pagar apenas me labraron un acta de infracción. Supongo que este será el paso que me aguarda.
Me dice otro señor, con tono de jefe del área, que debo pagar 1.50 en carácter de desinfección de mi vehículo, que por otra parte ahora no lleva ninguna fruta ni ninguna verdura. Le digo que no, que me haga un acta de infracción, pero que considero que no corresponde que el veneno para sacar las moscas de las frutas que no llevo sería mejor que lo pagaran ellos.
El señor se incomoda y dice que la Ley provincial 6633 contempla el cobro obligatorio. Le pido que me muestre la ley y, aunque enfadado vaya uno a saber por qué, accede. La Ley es ambigua y yo no soy abogado, como tampoco lo es el señor enfadado que defiende a los patrones que lo ponen un domingo a la tarde a trabajar allí como si se tratara de carmelitas.
Finalmente accedo a pagar porque amenazan con detener mi auto con la policía. Me lo requisan como si fueran gendarmes y me retiro no sin antes ver como desde unas mangueras arrojan veneno sobre la chapa y los vidrios. Ingreso a Mendoza no tan bien recibido, con algunas preguntas que nadie está dispuesto a contestar, preguntas de un viajero incauto y desconocedor de las leyes:
¿Es constitucional que arbitrariamente se cobre la desinfección de un auto en medio de un camino que según tengo entendido debería ser de libre tránsito? ¿Si lo fuera por qué tengo que pagar yo la desinfección si es el estado y son los productores los que deben cuidar que ninguna plaga asole los sembrados? ¿Es correcto que me revisen el auto como a un delincuente agentes del estado sin ninguna jerarquía para este menester, bajo la excusa de encontrar frutas o verduras?
¿Puede un agente del estado decirme que se le cobra al auto y no a mí y que por eso el auto no pasará si es que no paga? ¿No pago yo para tener el auto la patente, el seguro y otros reglamentarios impuestos como para tener que pagar también la desinfección? Y por último, ¿es legal la ley? Hola Mendoza. Que te metas la uva ya sabés donde.
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