Matan a un chico en La Quiaca y sospechan de una venganza narco
La víctima aún no fue identificada; habría sido ahorcada y dentro de su boca los asesinos le pusieron cocaína; el cuerpo fue arrojado a pocos metros de un puesto de la Gendarmería.
El cadáver fue arrojado en una plaza, a pocos metros del escuadrón que tiene la Gendarmería Nacional en La Quiaca, en Jujuy. La víctima, un niño de 8 años que aún no fue identificado, habría sido ahorcada con una bolsa de plástico negra. Los investigadores sospechan que el móvil del homicidio pudo haber sido una venganza de narcotraficantes.
Según informó la agencia de noticias DyN, en la boca de la víctima se habría encontrado una sustancia que podría ser cocaína.
El cuerpo del niño fue hallado dentro de un bolsa de arpillera roja el martes pasado, cerca de las 7.30, y se especula con que habría sido arrojado por los victimarios por lo menos nueve horas antes.
El caso es investigado por el fiscal Aldo Lozano, que en declaraciones a medios periodísticos de Jujuy informó que en la escena del crimen se secuestraron “elementos que pueden servir para el esclarecimiento del hecho”.
Según fuentes de la investigación, ni en la La Quiaca ni en la ciudad vecina de Villazón, en Bolivia, se denunció la desaparición de un niño de ocho años en los últimos días.
Cerca del cadáver se halló un pedazo de toalla que tenía inscripto un nombre: Juan José Mamaní, aunque no se confirmó que sea la identidad de la víctima, como se había especulado.
Algunos investigadores del caso, citados por medios periodísticos de La Quiaca, conjeturaron que “el homicidio fue un mensaje mafioso para un tal Mamaní, que habría aportados datos a la Gendarmería Nacional de una banda narcocriminal”. Y no descartaban que la víctima fuera un familiar de Mamaní.
Esta hipótesis se avala por el lugar elegido para abandonar el cuerpo de la víctima: una plaza situada a menos de 30 metros del Escuadrón N° 21 de la Gendarmería Nacional.
Como se dijo, el cuerpo de la víctima fue hallado el martes, a las 7.30, en el parque 23 de Agosto, en la zona conocida como Paseo de los Artesanos.
Fuentes oficiales informaron que el cadáver fue encontrado por un gendarme cuando se dirigía al citado escuadrón de la Gendarmería Nacional de La Quiaca.
Pero otras versiones sostenían que la víctima fue descubierta por personal que se encargaba de la limpieza del parque 23 de Agosto, que después dio aviso a la Gendarmería Nacional.
Según fuentes con acceso al expediente, la víctima vestía ropa deportiva azul con el escudo de la AFA, marca Adidas. Medía aproximadamente 1,30 metros, tenía piel trigueña, su cabello era corto, lacio y de color negro. El cuerpo fue abandonado con las piernas dobladas hacia adelante y fue colocado en posición fetal.
El director de la Brigada de Investigaciones de la Policía de Jujuy, comisario Carlos Rozas, sostuvo a la prensa: “En orden a las comunicaciones que se mantuvieron con autoridades policiales de Villazón -Bolivia- no hay pedidos de paradero de un menor con las características del hallado en la ciudad de La Quiaca”.
Tampoco en la comisaría de La Quiaca había una denuncia de desaparición de un menor con las características de la víctima. Al no estar identificado obviamente no se sabe aún la nacionalidad del niño asesinado.
Los detectives judiciales y policiales aún no pudieron determinar si el homicidio ocurrió en territorio argentino o si el crimen se cometió en Bolivia y el cadáver de la víctima fue abandonado en La Quiaca.
INTENCIÓN
Para los investigadores está claro que el lugar elegido por los homicidas para abandonar el cuerpo tiene relación con el mensaje que quisieron dar. “No tuvieron la menor intención de ocultar el cadáver; lo arrojaron en un lugar donde pasa bastante gente”, dijo una fuente del caso.
Si bien la primera hipótesis de los investigadores se orienta al móvil de la venganza narco, no se descarta la línea investigativa sobre una banda dedicada a la trata de personas que se dedica al tráfico de niños en la zona fronteriza entre la Argentina y Bolivia.
La operación de autopsia habría confirmado que la víctima no fue golpeada por los asesinos, directamente la ahorcaron.
El fiscal Lozano esperaba el resultado de los peritajes para tratar de confirmar si la espuma que encontraron en la boca y en la nariz del niño era cocaína.
En principio no habría testigos del momento en que fue abandonado el cadáver. Es más, todo habría estado planificado para que el macabro hallazgo se produjera durante las primeras horas del día.
La Quiaca es una de las rutas calientes elegidas por los narcotraficantes para ingresar cocaína en la Argentina.
Fuente: La Nación
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