MATAN AN NÚMERO 2 DE AL-QAEDA EN IRAK
Abu Azzam, considerado el número dos de la red Al-Qaeda en Irak, fue muerto a tiros el último fin de semana en Bagdad durante una operación conjunta de tropas iraquíes y estadounidenses, anunció ayer el ejército norteamericano, que dijo haber asestado así un duro revés al grupo insurgente más temido del país.
Azzam era la mano derecha del dirigente principal de la organización terrorista en Irak, Abu Mussab al-Zarqawi -el hombre más buscado en Irak-, y el mando estadounidense ofrecía una recompensa de 50.000 dólares por su captura.
El vocero militar de Estados Unidos Steve Boylan dijo que las fuerzas de Estados Unidos e Irak, al recibir una denuncia, asaltaron un edificio de departamentos en Bagdad el domingo por la madrugada.
“Fueron a capturarlo, no se rindió y lo mataron en el asalto”, señaló Boylan. “Teníamos una pista gracias a un ciudadano iraquí, uno de sus hombres más cercanos, que nos llevó a él. Lo veníamos rastreando desde hacía tiempo”, agregó el vocero.
En febrero, Abu Azzam fue incluido en una lista de los 29 miembros más buscados de la insurgencia iraquí. Se lo conocía como el “emir” (príncipe) de Anbar, la provincia occidental que es el baluarte de la insurgencia, y es considerado responsable de la muerte de cientos de habitantes y algunos políticos de Bagdad, la mayoría en atentados con coches bomba.
Asimismo, se cree que el número dos de Al- Zarqawi comandaba operaciones diarias en Bagdad y otras ciudades, que financiaba ataques y organizaba el ingreso a Irak de radicales procedentes de países vecinos.
El jefe del estado mayor conjunto de Estados Unidos, Richard Myers, indicó ayer que la muerte de Azzam tendrá un “impacto” porque será sin duda reemplazado por alguien “menos calificado”.
“Tendrán que encontrar a alguien que pueda reemplazarlo; probablemente tendrá menos conocimientos, estará menos calificado”, añadió.
El asesor de Seguridad Nacional del gobierno iraquí, Muafaq al-Rubai, describió la operación como “una de las mayores derrotas infligidas a Al-Qaeda en Irak”, y subrayó que significaba “un mojón que augura un futuro exitoso para las fuerzas de seguridad iraquíes”.
Sin embargo, Al-Qaeda negó que Azzam fuese el segundo dirigente en importancia en la organización, y dijo que “no estaba confirmado” que hubiese muerto. “Abu Azzam fue uno de los muchos soldados de Al-Qaeda, y es el líder de uno de sus batallones que operan en Bagdad”, afirmó el grupo en una declaración publicada en Internet.
El mensaje indicó que las aseveraciones de estadounidenses y de voceros del gobierno iraquí de que era el principal lugarteniente de Al-Zarqawi es “un intento inútil… por elevar la moral de los soldados”.
Algunos analistas militares advirtieron que, con la muerte de Azzam, las autoridades pierden la oportunidad de obtener información valiosa sobre el organigrama y funcionamiento del grupo.
Lo cierto es que pese a los anuncios del ejército norteamericano sobre la detención o muerte de “lugartenientes”, “asesores militares” u otros “emires” de Al-Zarqawi, Al-Qaeda en Irak sigue igual de activa.
El grupo insurgente parece tener una habilidad para resurgir de las cenizas. A principios de mes, todo parecía indicar que la red se había debilitado con una operación en la localidad iraquí de Tal Afar, pero a mediados de septiembre contraatacó en la capital con una sangrienta ofensiva que dejó 130 muertos. Y Al-Zarqawi sigue en paradero desconocido, burlándose de sus enemigos con apariciones en video o grabaciones sonoras.
En tanto, la violencia proseguía ayer en Irak en una jornada en la que murieron por lo menos 10 personas en Baquba, 65 kilómetros al norte de Bagdad, cuando un atacante suicida cargado con explosivos se mezcló entre una multitud de cientos de reclutas de la policía en el centro de la ciudad y se inmoló. Además de los 10 muertos, otras 26 personas resultaron heridas.
La policía iraquí y los reclutas armados son un blanco frecuente de los rebeldes, en su ofensiva por destruir los intentos del gobierno de Irak y Estados Unidos de crear fuerzas de seguridad para combatir la insurgencia.
Funcionarios de Estados Unidos e Irak advirtieron sobre un aumento de violencia a medida que se acerca el referéndum sobre una nueva constitución, el próximo 15 de octubre.
De hecho, septiembre ha sido uno de los meses más sangrientos en lo que va del año, con 1917 bajas estadounidenses desde el inicio de la invasión a Irak, en marzo de 2003. Los tres últimos soldados de esa lista murieron anteayer, en dos ataques separados con bombas colocadas al costado del camino, dijo el ejército.
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