MATAN EN UNA MARCHA A UN PERIODISTA ESPAÑOL Y 5 MANIFESTANTES
El corresponsal de la cadena española de televisión Antena 3, Ricardo Ortega, y otras cinco personas murieron ayer en Puerto Príncipe tras un ataque de supuestos partidarios del ex presidente de Haití Jean Bertrand Aristide. El hecho ocurrió tras concluir una concentración de más 10 mil personas, que encabezadas por el jefe rebelde Guy Philippe celebraban la caída del ex mandatario, y reclamaban su retorno al país para someterlo a juicio por actos de corrupción. Philippe amenazó con retomar las armas “para frenar una nueva ola de violencia.”
Otras 26 personas resultaron heridas cuando ese grupo de desconocidos atacó con disparos a personas que habían participado de la manifestación pacífica, y huyeron sin ser detenidos. Según testigos, otros periodistas extranjeros habrían sido alcanzados por las balas. Entre ellos, Michael Laughlin, de Estados Unidos. El periodista español Ricardo Ortega, de 37 años, recibió dos disparos, y falleció una hora después de ingresar al hospital Canapé Vert de la capital haitiana. Ortega tenía vasta experiencia en la cobertura de conflictos armados. Había sido corresponsal en Afganistán, Sarajevo, Chechenia y en Irak.
Los atacantes serían partidarios armados del ex presidente haitiano Jean Bertrand Aristide, los llamdos chimeres. El ataque se produjo frente al palacio presidencial en Puerto Príncipe.
Poco después del incidente, tropas estadounidenses y francesas formaron un cordón ante el hospital donde estaban los heridos para contener a una multitud que, furiosa, quería saber por qué los soldados no evitaron la violencia dirigida contra manifestantes y periodistas . “¿Por qué no desarmaron a los chimeres?”, gritaba un hombre a los soldados que bloqueaban el acceso.
En la madrugada del 29 de febrero, Aristide, hostigado por los rebeldes armados y presionado internacionalmente, abandonaba Haití para viajar a la República Centroafricana. Ayer, y desde su exilio, el ex presidente de Haití emitió un comunicado en el que señaló “el buen trato de esta nación que me brinda asilo”, y agregó que hablará “con la prensa en el momento oportuno”.
La manifestación de ayer había comenzado por la mañana en la iglesia católica de Saint-Pierre, en el barrio alto y más acomodado de Petion Ville, donde se celebró un acto ecuménico, para dirigirse luego hasta la sede presidencial. Mezclados entre la muchedumbre, repartían saludos y firmaban autógrafos los dos principales líderes rebeldes, cuya presión armada hizo caer a Aristide: Guy Philippe, el ex comisario y jefe de la rebelión, participaba subido sobre el techo de una camioneta; a su lado estaba Louis-Jodel Chamblain, un ex líder de los escuadrones de la muerte de Raoul Cedras.
Philippe señaló que se limitaba a “acompañar al pueblo haitiano en sus reivindicaciones de libertad”, y resaltó que la presencia de tropas extranjeras era “para garantizar la seguridad, pero no para dirigir el país”.
Así pareció responder justamente a los grupos de seguidores del renunciante Aristide, que amenazan con realizar propias marchas pidiendo el retiro de tropas extranjeras del país, y para acusar al presidente de EE.UU., George W. Bush, de la caída del gobierno de Aristide.
En tanto, el recientemente designado “Consejo de Sabios” de siete miembros planeaba reunirse por tercera vez para elegir al nuevo primer ministro. Uno de los principales candidatos es el teniente general Herard Abraham, único militar haitiano que entregó voluntariamente el poder a un civil. Abraham sucedió al derrocado general Prosper Avril en 1990, e inmediatamente después entregó el poder a la Corte Suprema de Justicia, abriendo el camino de una transición que condujo a las primeras elecciones libres del país en diciembre de 1990, en las que ganó Aristide.
Este contenido no está abierto a comentarios

