MATÍAS MURIÓ EN FORMA VIOLENTA, PERO NO ACORDARON CÓMO FUE
Una sola cosa quedó clara en la junta médica realizada ayer para determinar la causa de la muerte de Matías Bragagnolo: que el adolescente perdió la vida en forma violenta. Los peritos se pusieron de acuerdo en que sufrió un derrame cerebral letal por sí mismo, pero también coincidieron en que antes de que eso lo matara hubo alguien que lo asfixió. Cómo fue que ocurrió todo esto es la gran divergencia entre los forenses.
“Una cadena de acontecimientos lo mató”, señaló a Clarín una alta fuente del caso. “Su muerte fue violenta, pero no traumática: no se puede identificar un único golpe mortal”, agregó. “Y tampoco está claro cómo fue la asfixia, si le apretaron el cuello o le aplastaron el tórax, como en un intento de resucitación mal hecho.”
Los peritos volverán a reunirse el 20 de junio para elaborar una conclusión final. El motivo de las divergencias tiene que ver con que hay posturas que pueden complicar a distintos acusados, desde los chicos que se pelearon con Matías en pleno Palermo Chico hasta el policía que lo revisó minutos antes de su muerte. Lo que parece claro es que alguno de ellos —o todos juntos— tuvo que ver con la muerte, que no se produjo de manera natural.
La polémica se viene construyendo desde la misma madrugada del 9 de abril en que murió Matías. El adolescente, de 16 años, fue con dos amigos a un quiosco y se cruzó con un grupo de once chicos. Hubo una pelea, que se extendió por varias cuadras, hasta que la víctima se refugió en un edificio. Detrás de él se metió un policía, que lo tiró al piso y lo revisó como sospechoso de un robo. El agente se fue y poco después se produjo la muerte.
Cuál fue la causa es el gran misterio del expediente. Una primera autopsia no satisfizo a la familia Bragagnolo porque se limitó a señalar un “edema pulmonar” (líquido en los pulmones) como causa de muerte, pero no definía su origen. Por eso se formó la Junta Médica de siete peritos —entre los oficiales y los de las partes— que ayer se reunió durante casi cinco horas en la Morgue Judicial.
Por primera vez, allí revisaron los análisis toxicológicos (de las vísceras) y los microscópicos del corazón y los pulmones. Concluyeron que Matías no sufría males congénitos y que había ingerido alcohol y cafeína, pero no en “cantidades relevantes”.
“Murió por un enclavamiento cerebral, que es el término técnico que define lo que le ocurrió tras el edema (derrame) cerebral y la asfixia”, indicó una alta fuente del caso. “Está claro que la asfixia fue lo último que se produjo, ya que no podría haber llegado corriendo hasta el edificio si hubiera ocurrido antes.”
La asfixia se comprobó porque el chico tenía algunos alveolos rotos: entró aire en sus pulmones y no salió. Sobre la causa hay distintas posibilidades. Una es que se la haya producido el policía que lo revisó, en una toma de furca que no todos los testigos relatan. La otra es que se la hayan provocado los distintos chicos que intentaron reanimarlo aplicándole presión en el pecho. El inconveniente es que el cuerpo no tiene ninguna marca externa que indique con claridad cuál fue la acción fatal.
Según los peritos, para ese momento Matías ya sufría un derrame cerebral que igual lo hubiera matado. Pero no está claro qué se lo provocó, dado que tampoco hay marcas externas de esto. De allí que se hable de una muerte violenta, pero no traumática.
Las hipótesis sobre el derrame son varias. “Pudo haber recibido un golpe en la cabeza con la mano abierta, que si bien no le dejó marcas le pudo haber provocado una conmoción cerebral”, indicó un vocero. “Lo cierto es que esto tiene que haber ocurrido bastante antes de que llegara al edificio, ya que un edema como el que tenía él demora una buena cantidad de minutos en formarse.”
Los peritos hablan entonces de un encadenamiento de situaciones que terminaron por matarlo; de un proceso. “Matías se peleó en el quiosco, se estresó, tuvo taquicardia, subió su frecuencia respiratoria, corrió y así se agitó más, lo que ayudó al edema. Pudo haber recibido más golpes y al final, la asfixia”, dijo una fuente.
Los tiempos exactos en los que se desarrolló cada episodio parecen claves ahora para establecer responsabilidades.
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