MATÓ A SU MUJER Y TRATÓ DE ENCUBRIR EL CRIMEN SIMULANDO UN SUICIDIO
El relato del hombre había sido muy estudiado y no presentaba fisuras. Según contó, esa noche de enero del 2004 la pareja se encontraba en el dormitorio de la planta alta de la casa. Ahí mantuvieron una fuerte discusión causada por el mal momento sentimental que vivían.
Entonces, siempre según el relato del marido, “sonó el timbre del kiosco” que la pareja poseía en la planta baja de la vivienda. Por esa razón el hombre bajó a atender.
Al volver al dormitorio, explicó, la mujer sostenía una pistola que le habían comprado a un amigo. “Después de explicar que no soportaba más la situación que atravesaba, se disparó en el estómago”.
Gravemente herida, el hombre trasladó a su mujer en un remís al hospital, donde murió poco después de arribar. Hasta ahí el testimonio que la Policía comenzó a investigar.
Las primeras dudas surgieron con las declaraciones de los vecinos y familiares. “Todos refirieron que el matrimonio pasaba por una serie de crisis y separaciones” y que el hombre “golpeaba a su mujer”.
Más tarde, con los datos frescos de la autopsia, se determinó que la víctima “presentaba, además de la mortal herida de bala, varios golpes compatibles con trompadas en ojos, labios, brazos y cabeza”.
Más aún. Los peritos constataron que la herida de bala no presentaba el “tatuaje de pólvora”, o sea “el resto que se encuentra en los disparos realizados a corta distancia”. “Este faltante, sostienen los investigadores, sugirió que el disparo fue efectuado a por lo menos 50 centímetros de distancia.
En ese marco, a mediados del mes pasado la Justicia ordenó una reconstrucción del hecho y “se estableció que era imposible” que la mujer se suicidara. Anoche, con todos estos datos, los policías de Lomas de Zamora detuvieron ahora al hombre acusado del homicidio de su esposa.
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