MATURANA PRESTIGIA LA NÓMINA DE TÉCNICOS
El sonido del Clausura ya es una música cercana. Racing y Colón lo pondrán en marcha el próximo viernes, en Avellaneda. Y entre los matices infinitos del apasionante juego del fútbol se producen dos apariciones con ropaje de entrenadores. Hará su debut oficial Ubaldo Fillol, un arquero símbolo, que arriba a la profesión en el tiempo de la madurez. Ya se habló mucho de su caso, de algunos aciertos del verano y de la expectativa que despierta su presencia. Habrá que ver, ahora, con puntos en juego, como se expresa su postura futbolera.
Pero la gran incógnita, la novedad, estará sentada en el otro banco, el de Colón de Santa Fe. El colombiano Francisco Maturana, odontólogo de raiz, experto entrenador internacional (dirigió las selecciones de Colombia, Perú y Costa Rica y diversos equipos en su tierra, en Europa y en Arabia Saudita) llega para prestigiar la nómina de los conductores. Pacho fue siempre un admirador de la tradición del fútbol argentino y éste era un desafío al que quería someterse, no sólo como técnico sino como hombre culto y comprometido. Alguna vez, cuando dirigía aquel equipo colombiano sensación de las eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos, el del Pibe Valderrama, Freddy Rincón, Tino Asprilla, Oscar Córdoba y Mauricio Serna, entre otros, justamente antes del neto triunfo sobre la invicta Selección de Alfio Basile, en Barranquilla, dio una clase de reconocimiento en la conferencia de prensa a “aquella avanzada de Adolfo Pedernera, Pipo Rossi, Alfredo Di Stéfano, Julio Cozzi, Antonio Báez, que originaron la verdadera fundación del fútbol colombiano, dejaron la semilla y le transmitieron una identidad que se fue afirmando con los años con el aporte de la propia idiosincracia”. Y no escatimó elogios —ajeno a la batalla de la prensa y el público ante un partido clave— para esa escuela y para el rival.
Francisco Maturana representa a la rama de los entrenadores conceptualistas. Aquellos que creen primero en la calidad de los jugadores, en la herencia que producen las grandes figuras, en la estética del juego, en el compromiso de la propuesta, en el respeto a la historia y a los espectadores. Y ayudó a definir ese cariz en sus equipos. Que ganaron y perdieron pero que, generalmente, fueron fieles a la idea del entrenador. Claro, los tiempos de las necesidades, las urgencias y el exitismo, suelen poner a prueba a los conceptos más claros. Maturana dice que la táctica es fundamental en estos tiempos de fútbol emparejado. Pero entiende por táctica, especialmente, a saber ubicar a los jugadores en los sectores y roles que sean acordes con sus características y tendencias. Y que los buenos funcionamientos dependen del orden que sea capaz de exponer el equipo.
Nadie puede prometer éxitos, claro. Maturana sabe que la parada será difícil. Pero en Colón empezará a cumplir su sueño pendiente de entrenador.
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