MÁXIMA TENSIÓN EN BOLIVIA TRAS LA RENUNCIA DE MESA
Mientras el Congreso de Bolivia se prepara para decidir si acepta o no la renuncia que el presidente Carlos Mesa presentó anoche por segunda vez en el año, sectores de la oposición incrementaron hoy su presión para que también dimitan los jefes de Senadores y Diputados y dejen el camino libre para que el titular de la Corte Suprema convoque a elecciones. Esta tarde, la policía reprimió con gases lacrimógenos a mineros y estudiantes universitarios que protestaban en el centro de La Paz.
El presidente del Congreso Hormando Vaca Díez realizaba hoy urgentes consultas con los legisladores para convocar a una sesión bicameral y tratar la dimisión de Mesa. “Iniciaremos la sesión en el momento y en el lugar que ofrezcan garantías”, declaró Vaca Díez. Pero no es seguro que la sesión pueda realizarse hoy en La Paz debido a las protestas. Entre las alternativas que se manejan se encuentra Sucre, capital histórica de Bolivia, situada a 640 kilómetros al sur de La Paz.
Corresponde al Congreso aprobar la renuncia y definir la sucesión presidencial. Por mandato constitucional correspondería a Vaca Díez asumir la presidencia y si éste renunciara, al presidente de los diputados, Mario Cossío. Pero los grupos de protesta y el partido del líder cocalero Evo Morales pidieron públicamente la dimisión de ambos para permitir que el presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez, asuma y convoque a elecciones.
“La solución a la crisis no sólo pasa por la renuncia del presidente, sino fundamentalmente de la renuncia del presidente del Senado y de Diputados para que asuma el presidente de la (Corte) Suprema y llame a elecciones”, dijo Morales. En tanto, para los movimientos sociales “la dimisión de Mesa no soluciona nada porque la principal demanda es la nacionalización de los hidrocarburos”, declaró el dirigente vecinal Abel Mamani, otro de los líderes de la protesta.
El presidente dio a conocer su renuncia anoche, al término de una jornada de violentas marchas en La Paz, y pidió al Congreso que resuelva lo antes posible su sucesión. Mesa asumió en octubre de 2003, tras la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada, de quien era vice.
En su discurso, Mesa anunció que piensa seguir viviendo y trabajando en Bolivia. “Estoy aquí y estaré aquí, no está en mis ideas viajar a Miami o viajar a Washington”, afirmó, en una clara diferenciación de su antecesor, Gonzalo Sánchez de Lozada, que debió huir de la casa de gobierno a escondidas y llevando cien muertos en su espalda.
“Hasta aquí puedo llegar”, dijo Mesa, visiblemente emocionado y con el claro perfil de comunicador social que marcó toda su gestión, como residuo de su larga carrera como periodista político. También aseguró a los ciudadanos que “podrán contar conmigo cuando lo necesiten”.
“Quiero dar a los bolivianos mis disculpas si no he sido capaz de conducir el país adecuadamente”, declaró Mesa, quien aseguró que “Bolivia se acerca a un punto en el que nadie está dispuesto a escuchar al otro” y “unos pocos son los que imponen sus ideas a la mayoría”.
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