MÁXIMA VOLVIÓ A SU UNIVERSIDAD Y DIO UNA CONFERENCIA SOBRE MICROCRÉDITOS
La princesa Máxima de Holanda no paró ni un minuto desde que llegó al país el domingo pasado invitada por la ONU como asesora en el Año Internacional del Microcrédito. Luego de una visita de 24 horas a Jujuy donde visitó fábricas de papas fritas y escobas y se reunió con representantes de entidades bancarias, la esposa de Guillermo de Orange continuó su jornada de hoy con una apretada agenda.
Máxima llegó ayer a Capital procedente de Jujuy y esta mañana comenzó el día asistiendo a un seminario en la Universidad Católica Argentina (UCA) organizado por la ONG Planet Finance, cuyo representante local es u ex profesor Alfonso Prat Gay.
Allí, Máxima continuó con la labor que esta vez la trajo al país: promover los microcréditos para los más necesitados. “Fomentar el crecimiento del sector de las microfinanzas sin duda ayudará a combatir la pobreza en el país”, dijo la princesa quien considera que “el acceso a los servicios financieros” es tan importante “como los caminos o la electricidad” en el desarrollo del país.
Máxima se mostró muy cómoda. El terreno que pisaba era conocido para ella: estudió economía en la UCA.
En su disertación, señaló que “en varios países hay ejemplos probados de que el acceso a pequeños créditos permite a la gente duplicar e incluso triplicar sus ingresos. Las microfinanzas son un instrumento eficaz en la lucha contra la pobreza”. Para la princesa, lo más importante es que “ayudan a construir economías locales desde la base, sin duda, una de las premisas del desarrollo sustentable”.
Según Máxima, “muchas personas son creativas y emprendedoras, pero por ser pobres no tienen acceso a servicios financieros, y entonces no pueden desarrollar su capacidad y el espíritu de la empresa”.
“Hasta ahora, ese sector de la población no se consideraba interesante para los bancos comerciales. Sin embargo, ya es hora de ir cambiando esas mentalidad”, continuó.
“El cliente no espera regalos, quiere oportunidades. El sabe muy bien lo que quiere y también sabe hacer y cuáles son las aptitudes. Al otorgarle un crédito a una persona, se la habilita para comenzar una actividad que le permite ganarse su propio dinero, sin depender de la caridad”, subrayó.
Máxima se despidió de un auditorio lleno que la aplaudió acaloradamente comentando una historia que siempre recuerda de cuando se reunió con el fundador del K- Rep Bank, una entidad que financia microcréditos en Kenia.
“Ante mi pregunta de por qué las microfinanzas eran importantes para su país me dijo que al prestarle dinero a alguien, uno le está dando su voto de confianza. Cuando esa persona devuelve el dinero, siente orgullo por no haber defraudado la confianza que se depositó en ella. Y el hecho de que ha podido pagar su deuda le da independencia. Confianza, orgullo e independencia son tres cosas que en este país no hemos tenido por mucho tiempo”.
Luego de la conferencia, Máxima -que esta vez vino sin su esposo ni sus hijas Amalia y Alexia- almorzó en la Fundación Telefónica con representantes de una red de instituciones que otorgan microcréditos.
Esta tarde tiene previsto visitar a pequeños emprendedores en Monte Grande y reunirse con varios clientes de un banco local. Su día terminará con una recepción y comida que el embajador de Holanda preparó en su honor.
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