MAYOR CONTROL DE LA AFIP SOBRE LOS CONTRIBUYENTES DEL IVA
“El 80% de los argentinos quebranta la ley en alguna forma, ya sea pasando semáforos en rojo, trayendo artículos de contrabando o mintiendo en sus declaraciones juradas de impuestos”.
Esto lo dijo a Clarín Alberto Abad, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Y fue uno de los fundamentos que llevó al organismo a idear un mecanismo de calificación de los contribuyentes, que se podría considerar una especie de “Veraz impositivo”: el Siper, o Sistema de Perfil de Riesgos.
Esta es una herramienta que se maneja por Internet y que ya se usó para calificar a 1.023.000 contribuyentes en el IVA (comercios, profesionales, empresas, etc) con letra A, B, C, D o E, según sean buenos, regulares o malos pagadores de impuestos. La AFIP trabaja para extender este sistema a otros impuestos clave, como Ganancias.
Hace un par de semanas Abad difundió las primeras conclusiones del Siper que dio una radiografía desoladora: sobre 1.023.000 contribuyentes censados, sólo 144.000 tienen calificación perfecta, es decir que son considerados cumplidores ante el Fisco. En cambio, en la categoría E, de malos pagadores, figuran 247.000 contribuyentes. El resto quedó ubicado en las categorías intermedias.
El Gobierno defiende la recaudación, porque le permite presentar un cuadro fiscal solvente, a tono con las proyecciones que elaboró el ministro de Economía, Roberto Lavagna, en la oferta para salir del default.
¿Cuáles son las consecuencias de ser incluido en una categoría de riesgo? Ser objeto de controles más intensos por parte de la AFIP. Además, ese contribuyente sólo podrá emitir factura “M” (que identifica a quienes no son confiables en materia fiscal).
El Siper, por ahora, es sólo una ventanilla interna para el uso de la AFIP, mediante la cual orienta sus operativos de fiscalización que se deciden según el perfil del “candidato” (anualmente se realizan unas 700.000 fiscalizaciones). Pero próximamente —según anticipó a Clarín— el director de Fiscalización de la AFIP, Marcelo Costa, se dará a conocer a cada contribuyente en forma reservada la letra que le corresponde. Según Costa, esto servirá para que el contribuyente sepa que está bajo la lupa del organismo y así se esfuerce por lograr un mejor cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
Estos listados se arman con la información que generan las agencias que actúan dentro de la AFIP, que son: Impositiva, Aduana y Previsión Social. Como todos los datos entran por Internet, en tiempo real, las notas se van otorgando pero también se modifican rápidamente si el contribuyente mejora (o empeora) su conducta tributaria.
Los principales desvíos formales son la falta de presentación de declaraciones juradas, cantidad de cambios de domicilio denunciados (puesto que puede sospecharse que frecuentes cambios no obedecen a auténticas mudanzas, sino a la intención de eludir las intimaciones mediante dar domicilios ficticios); cantidad de clausuras que sufrió en un determinado período y de rechazos ante la presentación de solicitudes para que se le autorice imprimir talonarios de facturas.
Los desvíos sustanciales y de fondo incluyen los malos resultados que haya podido obtener en las fiscalizaciones que se le realizaron en los últimos tres años, la cantidad de causas penales terminadas o en trámite, los juicios universales y contenciosos que esté sufriendo. También se contempla la inconducta reiterada aduanera, la falta de pago de derechos de exportación, la suspensión como importador o exportador y la incomparecencia a citaciones por Aduana.
Finalmente se toma en cuenta también la calificación en el sistema financiero como deudor bancario moroso, aunque esta información es proporcionada por el Banco Central y no es estrictamente impositiva.
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