"ME IMPORTA UN COMINO SI ARRIESGO MÁS O MENOS CON UN CANDIDATO"
El presidente Néstor Kirchner ironizó hoy sobre el hecho de que “parece que no hay otros responsables de lo que pasó en la década del 90” y, en un discurso que pronunció tras una entrega de viviendas que encabezó junto al gobernador de Misiones, Carlos Rovira, se preguntó “dónde están los que decían que sí a todo” durante la gestión de Carlos Menem.
“Quiero dar vuelta lo que pasó en la década del 90, pero parece que no hay otros responsables, sino que solamente es (Carlos) Menem. ¿Dónde están los que decían sí a todo, mientras millones de hermanos se quedaban sin trabajo y al costado del camino?”, sostuvo Kirchner.
Aunque no tocó el tema en profundidad, el presidente se refirió al apoyo que le brindó al candidato a jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, quien deberá definir su reelección dentro de tres semanas en un ballottage con Mauricio Macri.
“No juego a las especulaciones políticas, sino que me juego por un proyecto que incluya a la gente”, declaró el mandatario al desechar críticas por su actitud, y señaló que le “importa un comino” si arriesga “más o menos”.
El presidente reiteró que no llegó a la Casa de Gobierno para quedarse en el sillón presidencial “de cualquier manera y para hacer cualquier acuerdo para seguir estando”, y sostuvo que “en política” no juega a abrazarse “con quienes supuestamente han ganado o pueden ganar, aún resignando las ideas”.
Asimismo, habló de la necesidad de “generar una gran marcha en la Argentina que trascienda a los partidos tradicionales, en la cual esos partidos tienen que entender y sumarse”. Kirchner remarcó que tiene “toda la fuerza espiritual” para “construir un país federal pero no como el que quieren algunos, donde las posibilidades se concentran para muy pocos”, sino uno que tenga “justicia, equidad, inclusión social con participación de todos los sectores económicos y sociales del país”.
El presidente fue más explícito en su respaldo a Rovira, quien el 28 de septiembre buscará su reelección enfrentando al senador Ramón Puerta, quien tiene el respaldo oficial del Partido Justicialista.
Rovira, dijo Kirchner, tiene “unas ganas bárbaras de trabajar” con él en “la construcción de esta nueva Misiones”. El discurso volvió una y otra vez en respaldos al mandatario, como cuando destacó la vocación de Rovira por “renovarse, entender y comprender al pueblo”.
El presidente destacó que mientras “pocos creían” cuando él hablaba “en soledad” de ese modelo, hubo dirigentes como “el gobernador Rovira” y otros políticos de Misiones que “sí creían en esa propuesta”. No obstante su respaldo al mandatario provincial, Kirchner aclaró que no viajó a Posadas para “decir dónde están los buenos y dónde los malos”.
El presidente sostuvo que su propósito es “llevar adelante a la Argentina con un convencimiento pleno” de “luchar contra la pobreza, recuperar la economía nacional, darle fuerza a la pujante clase media, recuperar al empresariado nacional y defender a los productores”.
Dijo, además, que “se tiene que terminar” la acción de aquellos que “concentran y mediatizan con la comercialización y le pagan dos centavos a los que producen”, tras lo cual exhortó a los argentinos a tener “mucho coraje y mucha decisión”. “Apuesten al nuevo tiempo. Constrúyanlo. Construyan su dignidad y su hidalguía de pueblo. Demuéstrenle a aquellos que creen que un día se puede decir una cosa y mañana otra que hay un pueblo que tiene memoria y conciencia”, sentenció el presidente.
Por su parte, el gobernador Rovira señaló que “el hecho de haber sembrado semillas de renovación y de esperanza” es lo que permite “actuar con autenticidad y no montar aparatos mediáticos” para seguir “una línea decisoria que ha marcado el pueblo”.
Tras agradecer el aporte del Gobierno nacional, pidió a los misioneros apartarse “de los aparatos y de la concepción de patrón y empleado”, y tener una “profunda determinación de ir para adelante”. Kirchner y Rovira pronunciaron estos discursos en un acto organizado en la Casa de Gobierno provincial, durante el cual se firmó una serie de convenios vinculados a la construcción de escuelas, viviendas, obras de asistencia social y a la provisión de material hospitalario.
Balance de los comicios
El presidente Néstor Kirchner calificó de “muy buenos” los resultados de las elecciones de ayer, tanto en la Capital Federal como en Catamarca, ya que de esa forma “estamos a un pasito de instaurar nuestro proyecto” político, indicó.
Kirchner hizo brevísimas declaraciones en la Casa de Gobierno de Misiones, poco antes de ingresar a una reunión con el gobernador Carlos Rovira y su gabinete.
Cuando se le preguntó cuál era su balance de los comicios para jefe de Gobierno de Buenos Aires y para gobernador de Catamarca, el mandatario indicó que “fue muy bueno”. Ambos resultados, agregó, fueron “un avance. Ya estamos a un pasito de instaurar nuestro proyecto” político, destacó.
Seguridad en peligro
El presidente Néstor Kirchner volvió a poner hoy en vilo su seguridad personal, esta vez en la capital misionera, al arrojarse desde un escenario, a un metro y medio de altura, para mezclarse con una multitud que pugnaba por saludarlo.
El incidente, que nuevamente dejó huellas en el rostro del mandatario, se produjo esta tarde en el acto de inauguración de un complejo habitacional en el barrio Itaembé Miní, a unos 7 kilómetros del centro de Posadas. Kirchner, quien ocupó el palco junto al gobernador Rovira e integrantes de los gabinetes nacional y provincial, durante el discurso del primero se dedicó a firmar autógrafos y hasta la figura de un pingüino que le acercó un simpatizante entre unos 2000 que asistieron al acto.
El presidente sólo se detuvo en sus saludos al momento de pararse frente al micrófono para dejar inauguradas las viviendas. Una vez que finalizó reanudó el contacto con la gente, desde una altura superior al metro y medio.
No conforme con esa actitud, y para preocupación de los encargados de su seguridad, el Presidente se sentó al borde del escenario para estar más cerca de quienes lo vitoreaban, hasta que en determinado momento saltó y se mezcló entre la multitud.
En medio del caos, uno de los efectivos de seguridad se arrojó desde el escenario sobre la gente para intentar rescatar al Presidente que, a esa altura, ya evidenciaba en su rostro algunas marcas de la euforia de la gente.
Al final, con la presencia de otros tantos guardias, Kirchner fue virtualmente levantado con mucho esfuerzo y retirado del lugar hasta el vehículo que al final lo trasladó hasta el aeroparque posadeño para emprender el regreso a Buenos Aires, poco antes de las 16.
Ese hecho marcó el final de una maratónica visita a Posadas, que duró apenas cuatro horas, lapso en el que Kirchner se dedicó sistemáticamente a transgredir el protocolo, como cuando descendió frente a la casa de gobierno y se mezcló con el público que lo aguardaba. Lo mismo hizo al ingresar en la sede gubernativa donde, a su paso, saludó a empleados y simpatizantes tras desbordar el cordón de policías.
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