“ME SALVÉ PORQUE ME EMPUJABAN, Y TUVE QUE SALIR PISANDO GENTE”
Tres hermanos de la ciudad santafesina de Gálvez (134 kilómetros al norte de Rosario), estaban en República Cromañón cuando se desató el infierno. El menor de ellos había ido con su pareja. El humo los sorprendió cerca de la salida pero tardaron más de media hora en ponerse a salvo. Después del horror, lo que quieren es “ir pronto a un recital para sacarnos de encima la bronca y el miedo”.
“Yo estoy bien, pero cuando duermo me despierto pensando en esa noche. Fue terrible ver caer a los pibes y tener que salir pisando gente”, dijo ayer a La Capital Mariano Núñez, de 23 años, quien junto a su pareja, María Cecilia, de 18, y sus hermanos Luis María, de 27, y Alejandra Daniela, de 20 años, (todos residentes en Gálvez), sobrevivió al incendio del boliche de Once.
“El más afectado físicamente es mi hermano Luis María (Luisma, de 27), que está bien pero sigue internado en el hospital Cullen de Santa Fe por problemas respiratorios”.
El padre de los muchachos, Alberto Núñez -de 59 años, remisero-, indicó que Luis María es diabético, insulinodependiente, por lo que al estar obligado a respirar el monóxido de carbono durante 40 minutos, sufrió una descompensación muy severa.
Alberto explicó que tuvo que pedir unos días de licencia a la empresa de remises para poder atender a su hijo junto con su esposa, Marta Casado, dado que la distancia complica las gestiones.
Recordó que Luis María (quien trabaja en una carnicería) “siempre estuvo consciente; él repite que llegó un momento en que le pareció que no iba a salir con vida”.
“Dos o tres minutos más dentro del siniestro, hubiera sido fatal, según indicaron los médicos”. Alberto sostuvo que “a veces, los jóvenes se comportan en forma peligrosa, pero son chicos; aquí hay responsabilidades compartidas”, aseveró.
Siguiendo a Ojos Locos
Mariano recordó que el jueves 30 de diciembre habían llegado temprano a Cromañón porque antes que Callejeros tocaba la banda Ojos Locos, “unos chicos amigos que son de Buenos Aires”.
“Vamos siempre a ver festivales de rock. A Los Piojos los hemos seguido hasta Montevideo, pero esa noche, en el boliche de Once había muchísima gente y nos moríamos de calor. Después que tocó Ojos Locos nos fuimos más cerca de la salida para respirar; había que caminar apretujados unos quince metros. Entonces fue cuando vimos cómo se incendiaba la mediasombra. El fuego era sólo en el techo, pero abajo, el humo no te dejaba respirar”, recordó.
“Luis María y mi novia se habían quedado cerca de la puerta, pero con la oscuridad, el humo y la desesperación de las personas por salir, era imposible llegar a la salida. Yo escapé porque me empujó la gente, pero Luis María quedó atrapado”, contó Mariano, quien trabaja en una ferretería de Gálvez.
Tras salir del local, tardó cinco minutos en reencontrarse con su pareja María Cecilia (18) y su hermana Alejandra (20). “Luego lo hallamos a Luis María; lo había sacado un bombero que vio que estaba mareado por la falta de oxígeno”, dijo.
“Todos ayudaban”
“Enseguida actuaron los policías que había en el lugar y también llegaron pronto las ambulancias y bomberos. Además, muchos chicos entraban al local para sacar a los heridos. No sabíamos -agrega- si había muertos, sólo veíamos gente que pasaba cargando a otros para llevarlos a las ambulancias. Todos ayudaban: los vecinos extendieron sus mangueras para darnos agua y los automovilistas y taxistas frenaban para trasladar heridos a los hospitales”.
“Al estar juntos los cuatro, hablamos por teléfono con nuestras familias para decirles que estábamos todos bien. Luego llevamos a Luis María al hospital Ramos Mejía pero como vieron que no estaba grave y tenían cientos de pacientes, nos dijeron que lo lleváramos a otro sitio. Fuimos al Español, pero tampoco nos atendieron porque parece que es un lugar para operaciones del corazón y no problemas como los de mi hermano. Como vimos que estaba mejor, decidimos regresar a Gálvez. En una estación de peaje de Pacheco le dieron oxígeno y llegamos a casa a las 8 del viernes”, relató.
“Pero, a las pocas horas lo internamos en el hospital Gálvez porque parecía descompensado. Allí fue asistido, y tras ir a casa y consultar al médico de la familia, seguimos su consejo y los trasladamos al hospital Cullen de Santa Fe”, señaló.
“Cuando uno mira la tele es como vivirlo otra vez”, admitió Mariano. “Lo que nos revienta es que acusen al grupo; el responsable de la tragedia es el dueño del local”, concluyó.
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