Me tomo cinco minutos
Me tomo 5 minutos
Está tan de paso Campo Viera que a veces uno se pasa. Pero vale volver a la Capital del Te.
Es un cuento chino. Había una vez un mandarín que -como buen chino- se mostraba implacable con sus súbditos. Era tan tenaz en sus castigos que hasta uno de sus hijos, aún a sabiendas de que podía perder la herencia, empezó a consolar a los maltratados por su padre. Pero se sabe que lo bueno dura poco y el mandarín castigador, no bien se enteró que uno de su sangre le había salido de corazón blando, mandó al bonachón a perderse lejos. Mas resulta que en la lejanía, del llanto del muchacho, que se llamaba Yut Sen-Pai, brotó una plantita que hoy se conoce en todo el mundo. Y no hay colorín colorado.
Es que, en Campo Viera, donde la mayoría vive de la producción del te, se hace la Fiesta Nacional de esta infusión.
David, que está a cargo de la prensa, cuenta con orgullo de pertenencia lo que este lugarcito se desvive por ser un lugar.
Todos los febrero, desde hace 18 años, los chicos hijos de tealeros, los padres que fueron tealeros, los recolectores de te y toda la familia cosechera se juntan para celebrar su Fiesta. Todos menos los industriales. Por eso en la última reunión, a tractorazo limpio, los productores menores organizaron una protesta.
Campo Viera, a la que la sequía viene castigando como a todo Misiones, sabe que será menester buscar otra actividad de sustento para sus 5 mil habitantes. Ese podría ser el modo de que los empresarios no fijen precios de hambre a la tonelada de te. Pero Campo Viera está signada por los teales que la circundan y tiene derecho a vivir mejor con lo que ha elegido. En eso andan. Tienen ganas de que los visiten. Son convidadores, como David, que ahora apronta licor de te para los forasteros.
Ya quedó dicho, el paso por Campo Viera es breve como el sitio. Igualmente, sirvió para aprender que la leyenda del mandarín vive en esta serranía misionera. Sólo que los castigadores son los que ponen un precio infame al precio del te y los castigados son los obreros que trabajan 10 horas por día para cosechar y reciben 20 pesos por jornal. Campo Viera es la Fiesta del Te pero a la producción se la llevan un par de vivillos que nunca trascenderán como el hijo del mandarín.
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