MEDIACIÓN COMUNITARIA: UNA FORMA DE REDUCIR CONFLICTOS
“El objetivo de la Defensoría es aliviar el trabajo de la Justicia”, pero además “nos interesa instalar maneras de fortalecer los lazos en la sociedad”, dijo la profesora de Letras, Estela Cervera, responsable del Centro de Mediación en la ciudad, que funciona en la Defensoría del Pueblo.
Para formar parte del Centro de Mediación Comunitaria no es necesario ser un especialista en Derecho. La Dra. Vilma García, abogada y asistente social, explicó que “la legislación provincial permite la intervención de otras disciplinas como co-mediadores”. Además “se pueden solucionar determinados conflictos, antes de llegar a sede judicial. Esa mediación particular permite la intervención de profesionales de cualquier disciplina”.
En Santa Fe, hasta el año pasado, el único mediador que trabajaba en la Defensoría, era el Dr. Roberto Mouviel. Este año, y luego de varios meses de capacitación, se formaron una veintena de operadores, que desde el mes de abril integran un equipo interdisciplinario.
El caso de Rosario es diferente porque en los diez años de vida que ya tiene el centro, logró articular una estructura de gente y recursos con dedicación exclusiva.
A partir de esa experiencia apuntamos a “tener una presencia más fuerte en la comunidad”, señaló Cervera, que se siente afortunada de compartir el trabajo con “mediadores formados en distintas disciplinas”, porque “la doble mirada a un conflicto es muy importante”.
No judicializar
Para Vilma García “la Defensoría actúa como etapa previa, amigable y componedora, antes de la instancia judicial”. Se trata de “interactuar con la gente, y bajar los niveles de conflictividad que hay actualmente en la sociedad” resaltó Cervera.
En apenas tres meses de trabajo conjunto, las mediadoras entrevistadas relataron algunas de las anécdotas que les tocaron presenciar. “Una vez llegó una familia en la que ninguno se hablaba. Por lo menos logramos que empiecen a dialogar entre ellos”.
La Dra. Verónica Aimar contó que “un conflicto que ha permanecido en el tiempo es el de regímenes de visitas y alimentos, pero ahora son muchos más. También hay problemas de reconocimiento de hijos (de filiación), que antes casi no se veían”.
“Este año hemos tenido dos o tres casos muy interesantes”, destacó la directora del Centro, que se refirió a “los de chicos jóvenes” que recurrieron ante la “exclusión y reserva del derecho de admisión en boliches”.
Son recurrentes las peleas entre vecinos, “por medianeras, humedades, o mala convivencia”. Pero “a veces nos damos cuenta de que el problema que plantean no es el origen del conflicto, sino que viene de mucho antes”.
Si bien la Defensoría no se desempeña aún en “mediación escolar”, sus operadores saben que “es notable el cambio en las escuelas”, dados los signos de violencia que hoy las afectan. “Se produjo un abismo en los últimos 5 años, y los problemas familiares son los más importantes” volvió a decir Estela Cervera.
Desde la Defensoría cuentan que en algunas oportunidades intervinieron en conflictos carcelarios. También en el interior de la provincia, donde “es notable cómo la gente acude a la mediación y se logran acuerdos”.
10 años
El Centro de Mediación “Dr. Pablo Benetti Aprosio”, depende de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Santa Fe, fue inaugurado el 4 de julio de 1995 y cuenta con la homologación y reconocimiento del Ministerio de Justicia de la Nación como Centro de Mediación, Escuela de Capacitación y Centro de Pasantías.
Ley provincial
La ley 11.622, que estatuye la mediación a nivel provincial, fue promulgada a fines de 1998, y reglamentada 5 años después.
Surgió de un largo proceso de consultas y búsqueda de consensos con la Corte, la Defensoría del Pueblo de la provincia, los colegios de Magistrados, Abogados, Procuradores y Psicólogos, las facultades de Derecho de las Universidades con sede en territorio de la provincia, cámaras comerciales,organizaciones no gubernamentales ocupadas de la prevención de la violencia y el maltrato familiar y otras entidades interesadas y con experiencia en la aplicación del instituto.
A través del decreto 3.372 se dispuso que el proceso de la mediación, sea judicial o privada, se desarrolle sin sujeción a formalidades, confidencialidad de las actuaciones, oralidad del trámite y neutralidad.
Pros y contras
En Santa Fe la Defensoría trabaja en algunos barrios, y la intención del Centro de Mediación Comunitaria es poder sumarse, a partir de agosto, con una campaña para acercar a las personas que necesiten ayuda. Adriana Garrido, es una de las abogadas del grupo, y junto a otros profesionales recorre 5 vecinales todas las semanas. “Se trata de captar los casos en los que exista una posibilidad de mediación”. Aunque reconoce que “el problema es cómo hacer llegar la gente hasta el centro -por cuestiones de distancias y de dinero-, o porque a veces no tenemos forma de comunicarnos porque no llegamos a las direcciones”.
No todos están dispuestos a recibir el apoyo del organismo; “cuando le decimos a la gente que su problema se puede solucionar a través de la mediación, se enojan, porque creen que cuando les llega la citación es porque tienen algún abogado encima, y tienen miedo”, contó una de las mediadoras.
“El proceso de cambio en la interacción, se da cuando la gente empieza a ver que arriban a una solución de una manera distinta. Y se instala la posibilidad a futuro de cambiar la forma de interactuar socialmente”, dijo la profesora Estela Cervera.
El equipo de mediadores coincide que “cuando se da una buena experiencia, la vivimos como sumamente gratificante, porque más allá de la respuesta inmediata, lo importante es el proceso de cambio que queda instalado. La mirada de haber comprendido que existen otros modos de relacionarse”.
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