MEDIANTE UNA MANIPULACIÓN GENÉTICA, LOGRAN LA REDUCCIÓN DE TUMORES DE PIEL
Un grupo de investigadores salvó la vida de dos hombres con melanoma al alterar genéticamente sus glóbulos blancos para atacar los tumores. La comunidad científica ya lo considera el primer éxito de importancia en el uso de terapia de genes para combatir el cáncer.
De todas maneras, los investigadores son cautelosos y lejos están de afirmar que encontraron la solución, ya que otras 15 víctimas de melanoma que también participaron de las pruebas no pudieron ser curadas: mejoraron durante algunos meses, pero luego el melanoma reapareció. Por eso, en el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos están revisando muy bien estas investigaciones.
Aun así, algunos especialistas dijeron que el experimento —los resultados fueron difundidos ayer por la prestigiosa revista Science—, es un gran avance. Se trata de usar la terapia génica para combatir la peor etapa del cáncer, cuando ya se ramificó por todo el organismo.
La terapia génica es un tratamiento experimental en el cual se introduce material genético a las células de una persona para combatir una enfermedad. En la actualidad, varios estudios clínicos están viendo la terapia génica y su aplicación potencial a la terapia biológica del cáncer.
El melanoma es el más agresivo de los cánceres de piel, y además suele retornar años después de que se creyó que el problema ya había sido controlado.
“Por ahora estoy curado”, dijo Mark Origer, de 53 años, uno de los dos pacientes que se recuperó tras ser sometido a un chequeo médico esta semana. De todas maneras, como el método es experimental, los médicos no pueden pronosticar la salud de esos dos hombres a largo plazo.
“Claramente se trata sólo de un primer paso —advirtió el doctor Len Lichtenfeld, de la Sociedad Oncológica de Estados Unidos—. Tenemos que ser cautelosos y no causar excesivas esperanzas”.
“Es uno de los primeros casos documentados y eficaces de que la terapia génica puede funcionar en la terapia de ciertos tipos de cáncer”, señaló Patrick Hwu, jefe de oncología del Centro M.D. Anderson de la Universidad de Texas.
El experimento consistió en tomar linfocitos normales de 17 pacientes que sufrían de melanoma en estado avanzado. En el laboratorio, los linfocitos fueron infectados con un virus que transportaba genes creadores de receptores de células T. Esas células son anfitrionas de ciertas enfermedades, en este caso, de melanoma.
Es decir, primero extrajeron sangre a los pacientes y se filtraron las células T. En un siguiente paso, incorporaron a estas células genes para un receptor que reconoce a las células tumorales.
Estas células así equipadas se convirtieron en una efectiva arma contra los tumores (en la probeta reconocieron y destruyeron células de diferentes tumores, como cáncer de mama y hepático). Las células inmunes transgénicas fueron inyectadas a los pacientes. En dos hombres este método fue particularmente exitoso. Los tumores comenzaron a reducirse y finalmente pudieron ser extirpados mediante una operación. Un año y medio después del tratamiento no se descubrieron en los dos pacientes nuevos indicios de cáncer.
“Podemos tomar una célula normal de cualquier paciente y convertirla en otra que reconoce el cáncer. Es la primera vez que la manipulación genética logró la regresión de tumores en humanos”, dijo Steven Rosenberg, líder del equipo de investigadores del Instituto Nacional del Cáncer.
Rosenberg es un reconocido investigador que ya en 1990 consiguió la aprobación para una segunda aplicación de la terapia génica a pacientes con casos avanzados de melanoma. Su estrategia se basa en los mecanismos internos del cuerpo para conseguir que el propio cuerpo rechace la enfermedad. Este tipo de terapia génica contra el cáncer da una posibilidad a los pacientes a los que ya no les sirven las terapias convencionales.
Rosenberg aclaró que hasta ahora esta terapia sólo se aplicó en el grupo de pacientes de melanoma. Sin embargo, agregó que el equipo de científicos demostró que se puede modificar en el laboratorio células similares de inmunización que atacarían otro tipo de tumores (de mama, pulmón o hígado). “Ya identificamos receptores de células T que ahora reconocerán cánceres comunes”, aseguró.
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