MEDIDA DEL COMITÉ DE NORMAS DE CONDUCTA
A la salida de una fiesta, Ken Levingstone fue abordado por un reportero. En vez de responder a sus preguntas, lo comparó con un guardia de un campo de concentración. Lo sentenciaron por “ofensivo e insensible”.
El popular pero controvertido alcalde de Londres, el laborista Ken Livingstone, fue hoy sancionado con un mes de suspensión en su cargo por haber comparado a un periodista judío con un guardia de un campo de concentración nazi.
El Comité de Normas de Conducta de Inglaterra, comisión disciplinaria que investigó los hechos, impuso el castigo al concluir que Livingstone actuó de forma “ofensiva” e “insensible” y, por consiguiente, empañó la reputación de la Alcaldía de Londres.
El abogado del funcionario Tony Child, tildó la decisión de “muy decepcionante” y adelantó: “consideraremos nuestro derecho a apelar ante el Tribunal Superior” de Londres.
El episodio por el que fue suspendido el alcalde ocurrió en febrero del pasado año, cuando Levingstone fue abordado por el reportero Oliver Finegold, del vespertino londinense “Evening Standard”, a la salida de una fiesta.
En lugar de responder a las insistentes preguntas del periodista, que resultó ser judío, el alcalde se molestó hasta tal punto que comparó a Finegold con un “criminal de guerra” y “un guardia de un campo de concentración” nazi.
Conocido por su carácter empecinado, Livingstone se resistió a presentar disculpas a pesar de que se lo pidieron numerosos partidarios, entre ellos el primer ministro, Tony Blair, y los líderes de la comunidad judía.
El presidente del comité disciplinario, David Laverick, afirmó hoy que el trato dispensado por el alcalde al periodista fue “innecesariamente insensible y ofensivo”.
Según Laverick, Livingstone “insistió con los comentarios que comparaban el trabajo del periodista con el de un guarda de un campo de concentración, pese a que se le dijo que el periodista era judío y a éste le parecía ofensivo que se le preguntara si era un criminal de guerra alemán”.
El alcalde adujo en su momento que, con sus polémicas declaraciones, sólo expresó su opinión sobre Associated Newspapers, grupo editorial dueño del “Evening Standard”.
Livingstone aludió así al diario sensacionalista “Daily Mail”, propiedad también de Associated Newspapers, que respaldó en 1934 al controvertido político británico Oswald Mosley, abierto simpatizante del nazismo.
Tras conocerse el dictamen del Comité de Normas de Conducta de Inglaterra, la directora del “Evening Standard”, Veronica Wadley, celebró la decisión y subrayó que el periodista se comportó “de manera impecable”.
También expresó su satisfacción por el veredicto el “Foro Judío de Londres”, cuyo presidente, Adrian Cohen, dijo que una “simple disculpa” abría bastado para zanjar la polémica.
Pese al exabrupto, Livingstone, no ha visto empañada su popularidad, que aumentó por sus mensajes de aliento a los londinenses tras los atentados del pasado 7 de julio que causaron 56 muertos y unos 700 heridos.
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